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Los políticos españoles se atreven con el ‘infoshow’

Jueves, Junio 24th, 2010

Efe (Raúl Casado) | Madrid | 23/05/2010

Los políticos españoles se sacuden cada vez más los complejos y han comenzado a abonarse al ‘infoshow’ o ‘infoentretenimiento’; optan así por trasladar sus mensajes a través de canales alejados de los circuitos estrictamente informativos.

Los expertos en comunicación coinciden al defender la legitimidad de un partido o de un político para aprovechar esos canales y llegar así a otro tipo de audiencias y de ciudadanos (votantes) diferentes. Aplauden y valoran esa actitud, pero no ocultan que se trata de opciones no exentas de riesgo.

El último caso de un político que ha optado por uno de esos espacios de ‘infoentretenimiento’, criticado por algunos sectores políticos y mediáticos y valorado por otros, ha sido la presencia del vicesecretario general del PSOE y ministro de Fomento, José Blanco, en el programa ‘La noria’ de Telecinco.

Para el experto en comunicación Jordi Rodríguez Virgili, la tendencia anglosajona, sobre todo estadounidense, de que políticos de primera fila estén presentes en programas de esas características se va a extender a todos los países, pero advierte del riesgo de no acertar en la elección del espacio y del tono adecuado para ello.

En este caso, Rodríguez Virgili -subdirector del Máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra- observa que se trató de la primera comparecencia de un ministro en televisión para exponer medidas “tan duras y tan serias” como las que ha planteado el Gobierno para recortar el déficit público, y que esa comparecencia se produce en un programa que basa parte de su éxito en la “espectacularidad” del formato y en la utilización de la confrontación dialéctica para asegurar ese espectáculo. A su juicio, no se trata ni del momento ni del sitio adecuado para dar explicaciones públicas sobre ese paquete de medidas.

Para Carlos Maciá, profesor de Periodismo y Comunicación en la Universidad Carlos III de Madrid y experto en ética y deontología periodística, los partidos y los políticos están utilizando de una forma “completamente legítima” los medios que tienen a su disposición para conseguir que su mensaje llegue y convenza al mayor número de ciudadanos posible.

Pero advierte también este experto en comunicación de que el mensaje político está llegando a los ciudadanos sin ningún “filtro” ni tratamiento periodístico, y plantea algunas objeciones de tipo ético al respecto.

Las plantea, igualmente, al referirse a la proliferación de otras prácticas que determinan la relación entre los políticos y los periodistas, como las declaraciones de políticos en las que no se admiten preguntas o la señal televisiva única, servida por los propios organizadores de un acto político.

En busca de un nuevo auditorio

Los expertos manejan además las cifras de audiencia para justificar la efectividad que buscan los políticos en sus apariciones públicas, sobre todo televisivas; un programa como ‘La noria’ de Telecinco mantiene una audiencia media durante esta temporada superior a los dos millones (algo más del 17% de cuota media de pantalla), entre los que se encuentran, aseguran los expertos, un elevado número de personas que no consume otros medios o formatos de comunicación.

La sesión plenaria del pasado 12 de mayo, en la que el presidente del Gobierno adelantó las medidas las medidas que promoverá el Ejecutivo para atajar el déficit público y combatir la crisis económica, fue emitida íntegramente por el canal 24 Horas de TVE.

La emisión cosechó una audiencia media de 182.000 espectadores (el 4,4% de cuota media de pantalla), una cifra que marcó, no obstante un récord histórico en el canal de información continua de TVE.

Jordi Rodríguez mantiene que la presencia de los políticos en programas de máxima audiencia no es “ni mucho menos” nueva, pero sí que seguirá en los próximos años una tendencia creciente.

Insiste, además, en que esa presencia no desplazará la participación de los líderes políticos en los medios y formatos tradicionales, sino que será complementaria, y a éstos se sumarán, además de los espacios de ‘infoespectáculo’, las posibilidades de internet y de las redes sociales.

Así, el profesor de la Universidad de Navarra recuerda que el propio presidente del Gobierno acudió al programa de Andreu Buenafuente, y subraya la oportunidad que este tipo de comparecencias brindan a un dirigente político de mostrar perfiles más personales, que el ciudadano no percibe en comparecencias habituales como ruedas de prensa, declaraciones o mítines.

En Estados Unidos, el presidente Barack Obama tampoco despreció este tipo de espacios y acudió al programa ‘Late Night with David Letterman’, uno de los más populares en la noche televisiva americana.

Por el programa de Buenafuente han desfilado otros dirigentes políticos, entre ellos la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez. Por otros como ‘El Programa de Ana Rosa’, uno de los programas más consolidados de la parrilla televisiva, han pasado decenas de políticos. Sin ir más lejos, este propio domingo Mariano Rajoy, líder del PP y de oposición, ofrece una entrevista al corrosivo reportero ‘El Follonero’ (La Sexta, a las 21.30 horas).

Los expertos insisten en que esos espacios permiten a los entrevistados mostrar perfiles más íntimos o personales, pero también en que hay que saber utilizar el tono propio de los mismos.

Un programa para cada mensaje

Rodríguez Virgili mantiene que la comunicación política de los partidos, sobre todo durante las campañas electorales, se sustenta en tres pilares: el programa, el partido y el candidato; y este tipo de programas pueden resultar útiles para reforzar la imagen que los ciudadanos tienen de un político y complementar los canales más tradicionales; pero insiste en la importancia de saber elegir el tono y el espacio adecuado para cada cosa.

Errar en la elección del tono y el espacio puede provocar, según el profesor de la Universidad de Navarra, que el menaje resulte “contaminado” por el propio programa en el que se ha lanzado y que el discurso no llegue a resultar serio, riguroso y creíble.

Carlos Maciá insiste en la tesis de que los mensajes políticos llegan a los ciudadanos sin ningún “filtro” periodístico, y cree que detrás de esa ausencia de tratamiento periodístico de la información está el éxito, sobre todo entre los sectores más jóvenes, del “periodismo ciudadano”, que permite, a través de las nuevas herramientas de internet, intervenir y discrepar a cualquier ciudadano.

Mantiene además que internet, y en concreto las redes sociales, están sustituyendo a los medios de comunicación convencionales como “ventanas de libre expresión”, y que los partidos políticos “ya se han dado cuenta de ello”.

Investigaciones realizadas en la Universidad Carlos III apuntan a que los profesionales de los medios de comunicación citan a los políticos como una de las fuentes que menos credibilidad les ofrecen, pero Maciá contrasta ese dato con el hecho de que sean la fuente principal de las informaciones, y con el hecho de que se haya consolidado en los medios de comunicación convencionales el periodismo “declarativo”, y a su juicio no siempre contrastado.

Reputación corporativa: Comunicando actitudes

Miércoles, Abril 28th, 2010

por Ramón Prats 

La innovación de las empresas es una de las principales fuentes de diferenciación y valor añadido, que tendrán su reflejo  en su reputación corporativa. Es por ello que debe diseñarse una comunicación estratégica que acompañe a nuestras actividades potenciando, y permitiendo transmitir, nuestras actitudes. Y esto resulta fundamental por un motivo muy sencillo: sin actitudes, no hay ideas. En estos aspectos, la comunicación estratégica tiene mucho que aportar, mediante una correcta estrategia de definición y diálogo con los stakeholders. Para ello, debe formar parte del diseño de la estrategia general, poniéndose al servicio de los objetivos globales, y actuando como mecanismo conector entre todos los niveles de la actividad.

La comunicación debe determinar sus funciones respecto a unos públicos objetivo, tanto internos como externos, que desarrollarán determinadas actitudes frente a los mensajes recibidos. Según la teoría funcionalista de las actitudes de Daniel Katz, destacado psicólogo social, éstas son determinadas por las funciones que cumplen para los otros, reforzándolas cuando son útiles para alcanzar sus objetivos o para dar respuesta a sus necesidades. Si consideramos estos aspectos, podemos establecer ciertos paralelismos entre las funciones de las actitudes de las personas, y las que las organizaciones desarrollan a lo largo de su ciclo vital.

 En primer lugar, las empresas buscan obtener beneficios y evitar las pérdidas, alineando su actividad con el yo simbólico que las define, una construcción compartida y coherente con la misión, la visión y los valores que marcan su naturaleza y definen su cultura. Del mismo modo, promueven las actitudes que favorezcan su  conservación, intentando evitar las incoherencias o los aspectos que consideran inaceptables con la naturaleza de sus actividades. En tercer lugar, buscan los modos óptimos para poder expresar de forma positiva sus valores centrales, que se ven reforzados interna y externamente. Y por último, intentan establecer marcos de referencia que permitan reducir la incertidumbre y otorgar sentido a los sucesos del entorno, para poder tomar las decisiones adecuadas en los distintos escenarios en los que se vean inmersas.

De forma general, podemos considerar que el cambio actitudinal se produce cuando dichas actitudes ya no pueden dar respuesta a las nuevas necesidades que se plantean, o bien a las expectativas generadas. Tanto las empresas como sus grupos de interés se hallan en un proceso de cambio permanente, de adaptación a realidades que crean de forma conjunta, retroalimentándose mutuamente y redefiniéndolas. Las actitudes son la fuente de la innovación, pensamos que no puede haber ideas sin una actitud positiva y una motivación subyacente. Del mismo modo, la innovación es un catalizador fundamental en el crecimiento de las empresas y, a nuestro parecer, una de las grandes bazas a la hora de generar actitudes, tanto proactivas para nuestras actividades, como favorables frente a ellas. Es cierto que las ideas son uno de los principales activos de los que se nutre la innovación empresarial. Pero resultaría temerario afirmar que no depende de otros factores para convertirse en algo efectivo, puesto que una idea interesante no implica necesariamente una buena oportunidad de generar un valor añadido: aquí es donde entra en juego la gestión, el saber qué hacer con el material ‘bruto’, apoyada en una bien definida estrategia de comunicación que lo impulse tanto hacia dentro como hacia fuera de la empresa, y que debe acompañar la generación de sinergias.

La reputación corporativa es el conjunto de percepciones que tienen sobre una organización sus grupos de interés, tanto internos como externos, constituyendo un elemento fundamental en el rumbo de sus actividades y en su posicionamiento de marca. Las acciones desarrolladas a lo largo de su historia, y el valor aportado a los mencionados stakeholders, determinarán la reputación. El trabajo de la comunicación en este aspecto es el de participar en la gestión de la realidad de la compañía, y trabajar para conseguir que se perciba dicha gestión; por descontado, las actitudes que consigamos fomentar son los pilares fundamentales sobre los que asentar la reputación. Por tanto, tras las decisiones de corte estratégico debe existir un de diálogo con los stakeholders de la compañía, y un buen alineamiento con la naturaleza de sus actividades.

¿Denunciar o comunicar el riesgo?

Domingo, Abril 25th, 2010
“Tribuna”, El País – España/ Anna Garcia Hom/ 24 – 04 – 2010

 

 Las actitudes de la ciudadanía hacia algunos riesgos en áreas diversas (seguridad aérea, salud, medio ambiente, seguridad informática, seguridad alimentaria, etc.) están influenciadas, al menos, por dos elementos: por un lado, la confianza hacia aquellas instituciones que los gestionan y regulan, y, por otro, por la información que estas instituciones facilitan. Casos como la reciente nube de cenizas volcánicas, la gripe A, el emplazamiento para el almacén de los residuos radiactivos, la seguridad en Internet, o los organismos genéticamente modificados, son muestra de ello.

En este escenario de claras controversias sociales los expertos y los responsables políticos ven frustradas sus expectativas de comunicar los riesgos de una manera eficiente. Para poder superar estas frustraciones y abordar adecuadamente la problemática asociada a la comunicación de riesgos (que si no se resuelve bien desata el fenómeno que se ha dado en llamar alarma social) habría que considerar primero algunas cuestiones relativas a las distintas concepciones del riesgo, a las dificultades para el uso de la terminología científica y, finalmente, a las fuentes, medios y momentos de la comunicación.

Sin embargo, existen dos factores muy determinantes entre los diversos elementos de la gobernanza y la comunicación del riesgo en contextos de incertidumbre científica: el papel de los expertos y la eficacia de la comunicación. Gran parte de la tarea de elaboración de conocimiento en gestión del riesgo recae en técnicos que desempeñan un papel crucial en la producción de datos, en la realización de cálculos, en la toma de decisiones y en el diseño de las estrategias de implementación de las políticas de riesgo. Siendo pues que la confianza del público se basa también en el papel de los expertos, éste debe tener, entre otros, el objetivo de describir los márgenes técnicos de la gestión del riesgo. Los técnicos, además, más allá de definir problemas y generar datos, deben estar comprometidos en el proceso de evaluación del riesgo que es, en muchos casos, un proceso incierto e incompleto, que juega además un papel central en las controversias que, a posteriori, se generan en torno a la naturaleza de dichos riesgos. Estas evaluaciones adquieren aún más relevancia cuando, en primer lugar, el estatus de los riesgos -recuérdese el caso de la gripe A- se sitúa en un contexto de incertidumbre y cuando, en segundo lugar, los científicos son los principales responsables de definir el desarrollo tecnológico, y la naturaleza de su cobertura mediática.

Una comunicación eficaz de los riesgos requiere algo más que la simple comprensión de los mismos en su contexto y proceso de evaluación y gestión. Para ello, es necesaria también una transmisión de información pertinente y clara, al público y a otras partes interesadas, mediante el uso de una terminología simple y no ambivalente. Esto es, que no dé lugar a confusiones como las habidas en relación al uso de los términos “pandemia/epidemia”, “transgénicos” o “cementerio nuclear”, expresiones que son usadas con frecuencia inadecuada o falsamente, cuando no esperpénticamente al asociar -como hace unos días el presidente de Bolivia- calvicie con transgénicos.

Comunicar el riesgo implica también cuestiones de responsabilidad social y de legitimidad política. ¿Qué información debe ser transmitida al público? ¿Qué grado o nivel de certidumbre es esperable y/o deseable antes de comunicar un riesgo? ¿Qué límites gubernamentales son los convenientes en el control y la comunicación de información sobre los riesgos? La evaluación, la gestión y la comunicación del riesgo comprometen, más allá de la simple transmisión de información, una extensa variedad de actores: los científicos, los profesionales de los distintos campos de riesgo, los activistas, los juristas, las agencias reguladoras, los periodistas, etc. Las apuestas económicas de estos agentes, su ideología profesional, su responsabilidad, sus creencias políticas e incluso religiosas, etc., pueden influir en sus percepciones sobre las tecnologías, la interpretación de la evidencia y su visión sobre las mejores formas de comunicar los riesgos. La comunicación no puede ser reactiva a los hechos sucedidos, sino que debe ser proactiva a los fenómenos, siendo además necesaria la intervención e interacción de las partes interesadas, y la comprobación de que dicha comunicación se recibe y se comprende adecuadamente.

En este sentido, el riesgo es una parte del proceso de construcción social. Su análisis, evaluación y gestión son productos de este mismo proceso, y en cierta manera la interpretación. Por tanto, la comunicación de los datos puede ser variable dependiendo del punto de vista. Si admitimos que la subjetividad de la percepción de los hechos sociales no excluye la objetividad científica a la hora de observarlos, y admitiendo también que la ciencia se basa en unos parámetros empíricamente contrastables, entonces deberemos admitir que lo discutible no son los datos sino su interpretación. En este sentido, la comunicación no puede convertirse en el rehén de algunos actores sociales (ya sean políticos, plataformas, o grupos de poder) sino en una práctica responsable de la gobernanza del riesgo: comunicar riesgos no es ni mucho menos denunciarlos y, menos aún, enjuiciarlos como hacen algunos observadores.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Denunciar/comunicar/riesgo/elpepiopi/20100424elpepiopi_5/Tes?print=1

COLORÍN, COLORADO, LOS COLORES COMUNICAN

Domingo, Diciembre 20th, 2009

Carmen Thous Tuset

Docente Máster

www.ariasthous.com

Desde una atalaya de malvas, lilas y morados la Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega se asoma al mundo. Mientras, ancladas en gamas de azules, las corbatas de los dirigentes mundiales posan en una foto de familia de las cumbres internacionales. Cabe preguntarse ¿Cómo comunican los colores?

 El color es parte del lenguaje del sentimiento y conscientes de su expresividad lo integramos en nuestras expresiones: estoy en números rojos, tengo un día gris, el futuro es verde esperanza o este trabajo es un marrón.  

La psicología de los colores fue estudiada por grandes maestros como Goethe o Kandinsky y actualmente es una herramienta sabiamente utilizada por los asesores de imagen. Hoy sabemos que el paralenguaje del color de nuestro atuendo va más allá de las tendencias de la moda y del gusto personal. Cada individuo tiende a elegir para vestirse un color u otro en función de lo que quiera comunicar a los demás y también de acuerdo a lo que desee que el propio color le infunda, inspire e incluso compense. Esa elección nos da pistas de cómo pretende interactuar, que imagen o sensación quiere provocar, mientras que de manera inconsciente nos desvela su carácter, su personalidad y su estado de ánimo.

 ¿Se ha preguntado usted el porqué el Presidente del Gobierno, elije el color rojo en las comparecencias en donde se tratan situaciones complejas, como fue el fallido del proceso de paz con ETA?¿Qué motivo lleva a Mariano Rajoy, tan de corbata azul cuando Aznar estaba en el Gobierno, a optar por colorearlas de rojizo desde que es el Jefe de la oposición?¿María Teresa Fernández de la Vega viste de malva sólo porque le gusta ese color?

 Del rojo al morado, con permiso del azul   

De manera general a los colores cálidos de la gama de rojos y amarillos se les considera colores salientes porque los percibimos más llamativos y próximos. Por el contrario, los colores de la gama de los azules se les llama entrantes, porque los consideramos más distantes y discretos.

El rojo es identificado con el poder y era el color elegido por los generales y los emperadores romanos. Evoca fuerza, valor, guerra, euforia y peligro, y en consecuencia, también la necesidad de actuar y tomar decisiones rápidas. Biológicamente, las células cónicas de nuestro nuestros ojos están dotadas para detectar mejor el color el rojo que otros colores.

Todo ello nos lleva a concluir que el rojo es elegido por las personas que quieren llamar la atención, demostrar su poder, forzar una decisión y exaltar su competencia. No lo dude, si quiere destacar incorpore el rojo a su atuendo. Quien lo viste experimenta una elevación del pulso y una mayor producción de adrenalina, lo que aumenta su energía vital. Por cierto, que es sabido que a nivel comercial el rojo activa el apetito ¿Será la voracidad del poder mera consecuencia del rojo en los políticos?

El tono violeta está de moda y es el preferido por la Vicepresidenta del Gobierno, quien en todo su amplio abanico cromático (del malva al morado) lo aplica en su vestuario. Tradicionalmente, comunica espiritualidad, profundidad, experiencia, calma y dignidad, propiedades necesarias en un puesto como el suyo de fuego cruzado entre los diferentes Ministerios.  

Favorecedor según los estilistas y primo hermano de los colores pasteles, es un tonalidad evocadora y repleta de simbología, que en los Católicos remite a la discreción y penitencia de las celebraciones de Adviento y Cuaresma. Además, es el  color representativo de la lucha de la mujer por sus derechos y que colorea el 8 de marzo, día de la mujer trabajadora en recuerdo de las 129 mujeres de una fábrica textil de Nueva York que en 1908, mientras confeccionaban tela violeta, fueron asesinadas por declararse en huelga.

También el morado tiene su franja en la bandera de la Segunda República Española y hasta en el logo de la aún estatal RENFE, que ha apartado de la vía su clásico azul.

¿Cree usted pues que el morado-malva-violeta por su connotación republicana, feminista e incluso con tintes penitentes es el color que realmente más se adecua a la Vicepresidenta del Gobierno?

 En Gran Bretaña Tony Blair, optó por el malva como color de la socialdemocracia. Curiosamente, meses después, este color se apoderaba de la iluminación nocturna de algunos edificios en Londres e incluso de la librería de la galería de arte Tate Modern. Bien es verdad, que tal vez  Blair lo eligió para simbolizar el medio camino entre el rojo de los laboristas y el azul europeo. ¿Es entonces el naranja del PP un color intermedio, a caballo entre el amarillo-gualdo y el rojo de la izquierda?

Que el color también une sin necesidad de palabras, quedó demostrado en la famosa foto de las Azores y las tres corbatas de este color que posaron juntas. Algo nada original, si partimos de la base de que el azul es el preferido por la mayoría de los líderes, siendo el color mayoritariamente utilizado como comodín de discreción.

Este color se le asocia con las cualidades intelectuales como la inteligencia y la concentración y transmite seriedad, confianza y seguridad, tanto a quien lo lleva, como a quien lo observa.

Dicen los psicólogos que favorece la paciencia, y la amabilidad y estimula las hormonas tranquilizadoras del cerebro. Por este motivo, es el idóneo para utilizar cuando deba hacer predominar la fría razón frente a la pasión. Presente en muchos uniformes, es también el color de la prenda más vestida a nivel mundial: los tejanos, cuyo azul ha conseguido representar toda una visión del mundo.

 En entornos profesionales el azul significa seguridad, éxito, elegancia y discreción. Internacionalmente es también el color de la paz. Una bandera azul es el símbolo de la unión pacífica, si le acompañan doce estrellas identifica a la Unión Europea y si corona la testa de los soldados, los identifica como cascos azules de la ONU.

 Por todo ello, y con las connotaciones de madurez y sabiduría que por lo visto conlleva este color, es obvio que si hoy en este país predominan los que van de colorados, seguidos de los que pintan en malva, tal los siguientes en las urnas sean los políticos de azul. 

Artículos de Interés – Consejos para escribir mejor

Domingo, Diciembre 20th, 2009

Guía ‘express’ para escribir mejor

CARLOS SALAS | ARNAL BALLESTER – El Mundo, 8 de noviembre del 2009

 Hace muchos años, un profesor envió a este diario un texto sobre los cambios en la Ley del Impuesto de la Renta. Tras emplear ciertos trucos express, le dimos al texto un aire más ameno y se publicó. Una semana después, el profesor nos dio las gracias: le habían llamado para ocupar una dirección general, para un puesto en un despacho, así como para dar charlas por toda España. ¡Qué poder tiene la prensa!, confesó. «Son los trucos para escribir bien», le respondimos.

¿Cuáles son esos trucos? Ahí van algunos. Primero, quita las palabras que tengan cuatro sílabas o más. Así dirás más cosas en menos tiempo. La prueba es que, hasta esta línea, no he usado ninguna palabra de cuatro sílabas. ¿Cómo se hace eso? Es una cuestión óptica, no métrica. Cuando veo pequeñas salchichas de letras, me detengo por instinto y busco otras más cortas.

Segundo, evita los adverbios que acaban en mente. Por ejemplo, antes, podía haber escrito «me detengo instintivamente», pero preferí decir «por instinto». Son dos palabras en lugar de una, pero se leen mejor porque tienen menos letras: 11 contra 15. García Márquez sufre horror adverbialis; nunca usa adverbios que terminan en mente. Dice que alargan mucho las palabras: consecutivamente, paralelamente, consecuentemente, lógicamente, temporalmente… ¡Vaya salchichas! Lástima que sea el léxico usual de los informes de empresa; pero en la mayor parte de los casos no perdemos nada con quitarlos.

Tercero, suprime la mayor parte de los conectores. Los hay de muchas clases y algunos son necesarios, pero otros no. Por ejemplo (y acabo de poner un conector): por tanto, por consiguiente, de ahí que, en consecuencia, así pues, por consiguiente, por lo tanto, por eso, por lo que sigue, por esta razón, entonces, entonces resulta que, de manera que, lógicamente, del mismo modo…

Cuarto, cuando acabes tu gran texto, coge un boli rojo y suprime los dos primeros párrafos. Ahora vuelve a leerlo y verás que el planeta no se ha perdido nada relevante porque, en realidad, estabas calentando los motores y pusiste un montón de ideas repetidas o sin fuerza.

Quinto, no uses dos adjetivos. Los epítetos no son la Guardia Civil. No tienen que ir de dos en dos. «Los resultados fueron abrumadores y exorbitantes». Basta con «abrumadores».

Sexto, no escribas oraciones largas. Resume. «La tarea y los desafíos que están empedrando y dificultando de forma crucial nuestro devenir como potencia mediana están más allá de cualquier decisión resolutiva, incluso, de las decisiones de las llamadas superpotencias, lo cual nos empuja de forma inexorable a la búsqueda de zonas de coexistencia para sumar los esfuerzos, los acuerdos, y poner en marcha medidas de gran calado». En realidad eso quiere decir: «Ni las grandes potencias pueden resolver las dificultades del día a día, y por eso tienen que cooperar».

Sexto, sustituye los sustantivos por verbos. No digas «el Gobierno está a la espera de una solución», sino «el Gobierno espera solucionar». Los verbos son más poderosos que los sustantivos.

Octavo, no te pases de erudito porque no llegarás al pueblo. Es uno de los errores más comunes en España porque aquí lo importante es crear apariencias. Los catedráticos escriben para catedráticos, y los científicos para los científicos. Recuerden a Stephen Hawking, que no puso una sola fórmula matemática en su libro Breve historia del tiempo. (Bueno, sólo una, la única que conocemos todos: E=m.C2).

Noveno, para mí el más importante: cuenta una historia. Humaniza tu artículo, tu carta al accionista, tu informe, tu charla. Hazlo contando un cuento a los lectores. Los grandes directivos de EEUU son grandes comunicadores porque cuentan unos cuentos extraordinarios: Jobs (¿han visto su discurso de apertura del año académico de Stanford?), Buffett (¿han leído sus cartas al accionista?)

Hace poco me puse en contacto con Deirdre McCloskey, una economista norteamericana. Descubrí que publicó un simpático libro titulado Writing Economics (Escribir de economía), donde dice: «Los economistas, como los grandes pensadores, emplean los cuentos para expresar sus ideas».

También le pregunté a McCloskey si le parecía que en los países europeos no anglosajones como España o Italia, existía un culto al lenguaje complicado pues así el profesor mantenía su estatus. «He dado clases en Inglaterra, Australia, Holanda, y en menor medida en Italia, Francia y en España, y pienso que tiene razón al decir que en el continente hay una tendencia a pensar que el habla sencilla no es suficientemente digna como para que una sea respetada como profesora».

Cada vez que doy clases de comunicación, pregunto a la gente cuánto tiempo y dinero se ahorrarían las empresas si usaran un lenguaje claro, conciso y al grano. No sólo hablamos de cantidades de papel, sino de ordenadores donde se almacenan documentos digitales. Todo eso cuesta dinero. Y encima, contamina más. McCloskey cita a un economista francés del siglo XIX llamado Frédéric Bastiat que decía: «No ser claro tiene un enorme coste social».

Con una profundidad que le deja a uno perplejo, McCloskey afrma que incluso esos economistas que escriben de forma oscura e impenetrable, están escribiendo un cuento. ¿Cómo es eso? Claro, dijo la profesora, porque el mensaje implícito es: «Eres ignorante. Entonces, lees mi documento. Ahora eres listo, como yo». Eso es lo que quieren decir, pero, claro, no tiene nada que ver con la información del documento.

Pregunté a McCloskey cuál es el mejor consejo que podría dar a un economista que quisiera escribir bien. Y McCloskey respondió: «Que mire cuidadosamente si lo que está diciendo puede ser comprendido por su amante, que no sabe de economía». Y añadía una frase de Hemingway, muy familiar en el mundo de la ficción. «Un escritor necesita sobre todo un detector interno antiporquería».

carsalas21@gmail.com

 © Mundinteractivos,S.A.

http://www.elmundo.es/papel/2009/11/08/mercados/20378050_impresora.html

 

Créditos: Alumna Amalia Cadarso Espinosa

Artículos de Interés – Cuando el e-mail daña su imagen

Domingo, Diciembre 13th, 2009

Ese bulo sólo quiere capturar su ‘e-mail’

Los falsos rumores nacen de enemigos de las empresas o de piratas informáticos – La leyenda perjudica la imagen y las ventas de las compañías

AMANDA MARS 12/10/2009 -  El País, España.

Son esas cosas que le pasan o le cuentan al amigo de un amigo. No se suelen tener detalles del lugar, de la fecha en que ocurrieron, ni de los nombres de los protagonistas. Pero son historias curiosas, inquietantes muchas veces, que antes viajaban de boca en boca y ahora corren por Internet como la pólvora: bulos, leyendas urbanas (hoaxes en inglés).

Son esas cosas que le pasan o le cuentan al amigo de un amigo. No se suelen tener detalles del lugar, de la fecha en que ocurrieron, ni de los nombres de los protagonistas. Pero son historias curiosas, inquietantes muchas veces, que antes viajaban de boca en boca y ahora corren por Internet como la pólvora: bulos, leyendas urbanas (hoaxes en inglés). El de la Coca-Cola y las ratas es un clásico: un día, de repente, un joven brasileño cayó al suelo fulminado por sufrir leptospirosis, que es una enfermedad producida por la orina de las ratas. Según la historia, las latas de refrescos se guardan en almacenes infectados por roedores para después ser transportadas a las tiendas sin la debida limpieza.

Otros ciudadanos teóricamente preocupados por el prójimo cuentan también por el ciberespacio que Actimel, el yogur bebible de Danone, puede generar problemas de salud si uno lo toma más de 14 días seguidos, ya que deja de desarrollar defensas por sí mismo. Es falso. También ha corrido por ahí, en el pasado, que Telefónica había empezado a cobrar por las llamadas perdidas a los teléfonos móviles, algo que, de momento, tampoco es cierto.

La repercusión del bulo se ha multiplicado gracias a Internet. Tienen como objetivo dañar a las empresas, a veces por competencias comerciales, aunque la mayor parte de firmas consultadas aseguran que sus ventas no se resienten. Pero en otras muchas ocasiones, la mayoría hoy día, sólo buscan generar alarma, llamar la atención para ser miles de veces reenviado y, con ello, permitir a los cazadores de correos lograr direcciones personales para comerciar con bases de datos o utilizarlas para fraudes cibernéticos.

Los anzuelos basados en temores sobre la salud son los más exitosos. El de Actimel nació en Argentina en abril de 2007, pero resurge de vez en cuando. El rumor, que se puede encontrar en Internet, dice que el L. Casei que aporta este yogur es una sustancia que genera el propio cuerpo humano y que, a los 14 días de tomarla, el organismo se olvida de fabricarla por sí mismo.

El caso es que el L. Casei es una bacteria que jamás puede generar el organismo y que, de hecho, ya se consume en otros alimentos como el queso o las leches fermentadas, y “no se han descrito procesos patológicos” causados por ello. Así es como lo explica un escrito del Centro Superior de investigaciones Científicas (CSIC) que el grupo Danone se vio obligado a colgar en su web de Actimel para desmentir el rumor sobre el producto.

Y es que la compañía asegura que el rumor nunca ha afectado a sus ventas, aunque no ofrece datos, pero sí le ha supuesto más de un quebradero de cabeza. Incluso un diputado argentino, en 2007, recogió las afirmaciones de la cadena de correos electrónicos y presentó ante la Cámara de los Diputados de Argentina una propuesta de ley para obligar a la empresa a anunciar de los posibles efectos adversos. Danone se puso en contacto con el político y el proyecto quedó congelado, relata Álvaro Bordas, responsable de comunicación externa de Danone.

“No afecta a las ventas, pero sí a la imagen de un producto que tiene más de 30 estudios científicos detrás”, lamenta. El hecho de que la misma historia resurja cada cierto tiempo -hace unos meses se vivió una tercera oleada del rumor- les hace pensar que “puede haber otros intereses detrás”, más allá de lograr correos.

La Asociación de Internautas destaca que la mayor parte de hoaxes buscan ser múltiplemente reenviados porque, gracias a ello, se puede rastrear el mensaje y capturar miles de direcciones de correos que luego se pueden vender para bases de datos, algo que se está haciendo ahora con redes sociales como Facebook o Twitter.

“Todos los correos electrónicos que van sin firma digital son como esas postales de toda la vida que puede leer todo el mundo, de modo que los spammers utilizan unos robots que buscan palabras clave para captar las direcciones a las que se reenvían”, explica Víctor Domingo, presidente de la asociación. Y tienen éxito: su secreto consiste en lanzar informaciones lo suficientemente morbosas o peligrosas como para que, aunque sea de buena fe, aquel que las reciba quiera compartirlo con todos sus contactos. Esta entidad preguntó el pasado verano a 3.129 internautas y el 70% respondió que tenía dificultades para distinguir entre un rumor falso y una información veraz.

Ello explica que aún funcionen estafas cibernéticas como el phishing: hacerse pasar por una entidad pública o privada oficial -por ejemplo, un banco o la Agencia Tributaria- para obtener información confidencial como las claves de una cuenta bancaria.

La cuestión es cómo parar la cadena. Los internautas proponen una serie de pautas para reconocer como bulo lo que llega por correo electrónico. Suelen carecer de fecha de publicación y están redactados de la manera más atemporal posible para que pervivan el máximo tiempo circulando en la Red. Además, son anónimos, no citan fuentes y normalmente contienen una petición de reenvío.

El problema surge cuando el embuste se aleja de lo burdo y se presenta deliberadamente bien preparado. El pasado diciembre, las redacciones de varios medios de comunicación (incluido EL PAÍS) recibieron un comunicado de prensa que llevaba como remitente al grupo de cosmética L’Oréal e informaba de la retirada inmediata de la gama de productos Derma Génesis en Europa tras haber provocado reacciones dermatológicas adversas, con casos puntuales de tumores cutáneos, en Francia. Además, ofrecía un teléfono 900 para los consumidores que tuvieran dudas.

El correo, con los membretes de la compañía, no era demasiado alarmante, su formato y redacción era el de cualquier comunicado de prensa profesional y estaba firmado con la dirección corporativa correcta y el nombre de una empleada.

Pero la historia presentaba sombras: el correo procedía de una dirección gratuita de Gmail y en ninguno de los teléfonos citados respondía nadie. Además, la información llegó un viernes por la tarde en medio de Navidad, con toda la intención de dificultar la verificación de la misma.

Algunos medios de comunicación picaron el anzuelo y la compañía tuvo que salir al paso. L’Oréal desmintió “rotundamente” la noticia pocos días después.

El bulo, cuanto más verosímil y difícil de contrastar, más tarda en agotarse. Fermín Bouza, catedrático en Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, explica que la tendencia a creerlos tiene que ver con la capacidad de romper la rutina y de empujar a fantasear. “Algunos están deliberadamente construidos y otros se van formando poco a poco, a partir de un hecho real”.

Para Enrique Alcat, asesor y experto en comunicación de crisis, “es fundamental atajar el rumor antes de que la bola de nieve se haga grande”. A veces, el rumor “puede proceder de la propia empresa, que quiere que recorra la compañía para comprobar cómo regresa la historia y averiguar así lo que piensan sus empleados”. A esto, se le llama “gestión del rumor”.

“Los bulos se inventan sobre marcas conocidas, y entonces hay que mantener la calma, desmentirlo de forma clara, pero no sobrerreaccionar, porque acabas difundiendo más el bulo”. Quien lo dice es Carlos Chaguaceda, el portavoz en España de un especialista mundial en lidiar con la rumorología: Coca-Cola. Que si al mezclar este refresco con caramelos Mentos estalla en el estómago, que si es tan corrosivo que en Estados Unidos se usa para limpiar la sangre de las carreteras… Para combatirlas, la empresa recoge buena parte de sus leyendas negras en su propio sitio de Internet y las desmiente.

Los rumores más dañinos son los que parten de una realidad distorsionada. El último, muy extendido, ha tenido una consecuencia real: Coca-Cola Zero ha sido prohibida en Venezuela.

Esta versión dietética del refresco de cola utiliza un edulcorante artificial llamado ciclamato, cuyo uso está autorizado en la Unión Europea y una buena ristra de países que no incluye a Estados Unidos. Basándose en la excepción del mercado estadounidense, donde se usan otros edulcorantes, una cadena de correos electrónicos comenzó a alertar de que esta sustancia era perjudicial para la salud.

Con este caldo de cultivo, el Gobierno de Hugo Chávez ordenó el pasado junio la suspensión de la comercialización de esta bebida “para preservar la salud de los venezolanos”. La medida se produjo justo tres meses después de que Chávez ordenara a Coca-Cola Femsa el desalojo de los terrenos donde estaciona sus camiones en Caracas para construir viviendas populares.

The Coca-Cola Company, y su embotelladora en Venezuela, Coca-Cola Femsa, acataron las órdenes de Chávez, pero declararon “responsablemente que Coca-Cola Zero no contiene componente alguno que pueda ser perjudicial para la salud”.

Los rumores influyen. Apple, por ejemplo, asegura que aún no ha podido confirmar jamás un caso en el que alguna de sus baterías haya estallado. Sin embargo, las noticias de que un joven francés y otro en Reino Unido asegurasen haber sufrido heridas después de que las baterías de sus aparatos iPod e iTouch sufriesen cortocircuitos llevó a la propia Comisión Europea a pedir explicaciones a la compañía. La marca no tiene pruebas aún de que algo así haya ocurrido y aseguró el pasado verano que, en todos los iPhone analizados, las averías de las baterías se debían a golpes externos y tuvo que tranquilizar a sus millones de usuarios.

La tecnología, por lo desconocido todavía, es terreno abonado para la confusión. A Telefónica, en una Navidad reciente, le trajo de cabeza el bulo de que la compañía iba a empezar a cobrar por las llamadas perdidas. “Lo que buscan estas historias es desprestigiar, no sólo a la marca, sino a toda una categoría de producto, porque cuando empezó a salir el rumor hace unos años el móvil no era todavía tan conocido como ahora. Llamaban los usuarios preguntando si era verdad y tuvimos que ser muy proactivos para desmentirlo”, explican desde la operadora.

“La mayor cultura digital no tiene que ver con la ingenuidad social”, opina Víctor Domingo.

En los ochenta empezó a correr el rumor de que el logotipo de Procter & Gamble -un hombre barbudo, con forma de luna creciente, en el interior de un círculo con 13 estrellas- era el símbolo de Satán. Según la compañía, en 1995 cuatro antiguos empleados de una distribuidora reavivaron la leyenda asegurando que parte de los beneficios del grupo servían para financiar cultos satánicos. En 2007, un tribunal los condenó a pagar una indemnización de 14 millones de euros.

Otra gran compañía igualmente acostumbrada a los rumores, McDonald’s por ejemplo, gastó el año pasado cinco millones de euros en una amplia campaña llamada Testigos de Calidad para convencer a todo aquel que tuviera dudas sobre la procedencia y elaboración de sus hamburguesas, para que visitara al proveedor que elabora todas las hamburguesas en España y Andorra.

“No hemos detectado una bajada de ventas a consecuencia de ninguno de los mitos que circulan sobre nuestra compañía, pero es cierto que sabemos que existen y por ello los afrontamos. No se trata de justificarnos ante nadie, precisamente se trata de lo contrario, o sea, reafirmar nuestro compromiso con la calidad”, explican fuentes de la compañía.

McDonald’s se ha esforzado mucho en los últimos años en convencer a la opinión pública que comida rápida no equivale a comida mala. Pero las historias siguen y este año, explica, repetirán la campaña.

Cómo fichar un ciberbulo 

La Asociación de Internautas propone una serie de pautas para detectar los bulos o falsos rumores que llegan por Internet:

1. Los hoax o bulos carecen de fecha de publicación y están redactados de la manera más atemporal posible para que pervivan el máximo tiempo circulando en la Red.

2. Son anónimos, no citan fuentes (ya que carecen de las mismas) y no están firmados para evitar repercusiones legales.

3. Contienen un gancho para captar la atención del internauta. El éxito del bulo residirá en si el gancho es muy morboso, si tiene que ver con el dinero o genera miedo.

Ejemplo Coca-Cola. Son varias las leyendas surgidas en torno a este refresco de masas. Muchas tienen que ver con la salubridad de las latas o con el carácter supuestamente �corrosivo� de la bebida.

Ejemplo Actimel. Actimel es malo para la salud. Produces L. Casei y dejas de fabricar defensas cuando el organismo se acostumbra a recibirlo externamente. Los efectos suelen aparecer a partir de los 14 días de consumirlo y son peores para los niños�. Muchos de los correos con este rumor solicitaban que se reenviara para avisar a otras personas del peligro. (Aquí, el gancho es el miedo basado en la salud)

Ejemplo MacDonald�s. El origen de la carne con la que se elaboran las hamburguesas de esta cadena de comida rápida también ha generado múltiples historias. (Igual que el anterior, el gancho es el miedo a perder la salud)

4. Los bulos normalmente contienen una petición de reenvío. Se solicita el reenvío para alertar a otras personas, para evitar mala suerte, para evitar la muerte, o con cualquier otra excusa. El objetivo de esta petición de reenvío reside en captar las direcciones IP, crear bases de datos con las que realizar posteriores campañas de spam o, simplemente, con el ánimo de difundir la información falsa todo lo posible.

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Créditos: Alumno Diego Alejandro Rodríguez