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La publicidad en periódicos sigue siendo influyente

Jueves, Junio 24th, 2010

elmundo.es | Madrid

La publicidad en diarios es la que más ayuda a elegir un producto y el comercio donde adquirirlo. Una media de tres de cada cuatro usuarios potenciales de diez sectores de gran consumo son lectores habituales de diarios, y consideran que los anuncios en prensa les ayudan a elegir más que los de otros medios. Un promedio del 47,5% de los lectores de prensa se detiene habitualmente en los anuncios; un 16,9% ha visitado un comercio o comprado algún producto a raíz de ver un anuncio en prensa, y el 51,6% recuerda tiempo después haber visto alguno de los anuncios sobre esos productos. Además, la mayoría cree que la publicidad en prensa es la que aporta más información, resulta más útil y ayuda más a elegir.

Las anteriores conclusiones para la Asociación de Editores de Diarios Españoles, AEDE, a partir de un total de 60.000 encuestas realizadas por el Instituto de Marketing y Opinión Pública, IMOP, y validadas por la Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación, AIMC.

Los estudios comprendieron los sectores de automoción, servicios financieros y seguros, productos y servicios de belleza y salud, cosmética y maquillaje, distribución, alimentación, bebidas y telecomunicaciones, y próximamente se entregarán los de energía e informática.la importancia y el papel prescriptor que los diarios impresos, solos o combinados con sus ediciones en internet, adquieren en el proceso de selección y compra de productos y servicios, sean cuales sean los sectores de actividad de que se trate».

La serie de estudios ha certificado la especial afinidad del público lector de periódicos con el total de clientes potenciales de los distintos servicios incluidos en la muestra. Son lectores de prensa ocho de cada 10 usuarios potenciales de finanzas, belleza o automoción, y siete de cada diez usuarios potenciales de cosmética, alimentación, distribución, bebidas y telecomunicaciones.

Seis de cada diez lectores usuarios potenciales de coches (64,1%), cosméticos (63,6%) o comercios (57,1%) suelen detenerse al leer el periódico en los anuncios de esos sectores, con un promedio del 47,6%, dieciséis puntos porcentuales por encima de la media de la población.

Casi dos de cada diez lectores potenciales compradores de esos productos ha efectuado su compra tras ver en prensa un anuncio alusivo a ella en prensa. El promedio resulta cuatro puntos porcentuales y medio superior a la media de la población, y es especialmente alta en el caso de la distribución (35,1%, 4,3 puntos porcentuales por encima de la media de la población) y finanzas (18,4%, 9,3 puntos porcentuales por encima de la media).

Además, uno de cada dos lectores suele recordar alguno de los anuncios que ha leído sobre esos productos y servicios, 15 puntos porcentuales por encima de la población. El porcentaje de recuerdo es incluso superior a la media para la distribución (80,4%) o las telecomunicaciones (71,4%).

Violencia y medios: Distorsiones y Adicción

Viernes, Mayo 21st, 2010

Eva Aladro Vico

Profesora Máster en Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial

La relación entre medios de comunicación y violencia es una relación muy larga en el tiempo. Los medios de comunicación de masas, herederos de la prensa popular y de los buhoneros y voceros medievales, usaron siempre, para atraer la atención, de las representaciones de hechos violentos, truculentos o morbosos, como recurso barato y de efectividad inmediata.

La violencia en las historias relatadas o retratadas por los medios está directamente relacionada con el realismo y con la capacidad de reflejar la realidad tal cual es, por parte de los medios de comunicación. Desgraciadamente el ser humano asocia la violencia y el crimen con lo innegable, con lo insoslayable, con la muerte, y de ahí, con la realidad última, la materialidad de nuestra existencia. La representación de la muerte y la violencia se convierte en el sello de los informadores, como mensaje de lo real, de lo que no se puede negar ni evitar.

Las primeras formas de sensacionalismo recurrieron en seguida, además de a la intromisión en la intimidad o el cotilleo inmoral, a la violencia en la representación informativa. Los medios descubren, a comienzos del siglo XX, que para atraer la atención de los lectores de periódicos es necesario recurrir a la foto del crimen o a la entrevista con el criminal. Hay ejemplos en todos los países de cómo los casos más tenebrosos de violencia son usados para atraer interés, pero sobre todo también, para distraer ese interés de otros temas importantes y polémicos, y así, desde el sensacionalismo de Randolph Hearst, para azuzar la venta de su diario, hasta el seguimiento exhaustivo de la crónica de sucesos en la dictadura franquista, son ejemplos de cómo la presentación de la violencia es rentable periodística y políticamente en esas situaciones.

Si nos acercamos en el tiempo, veremos que con la llegada de los medios audiovisuales la competencia por captar la atención es cada vez mayor, y cuanto más crudas y violentas las informaciones, más realistas y cercanas parecen ser. Así los nuevos medios empiezan a mostrar sus posibilidades en la captación y representación de la violencia en una carrera que continúa en la actualidad. Si los medios más arcaicos, como la prensa, los semanarios y la radio, son los más acostumbrados a estos contenidos, los nuevos medios como la televisión, el cine y el vídeo, y los últimos sistemas como los móviles o las cámaras digitales, descubren su capacidad, no solamente de representar la violencia, sino de provocarla o producirla con su acción. Esta carrera, desgraciadamente, hacia la violencia, tiene unos efectos sociales enormes que vamos a describir.

DOS TIPOS DE VIOLENCIA EN MEDIOS: ACTIVA Y PASIVA

Podríamos distinguir dos tipos de violencia mediática: la violencia pasiva, por decir así, en la que los medios se limitan a presentar la violencia existente y beneficiarse de sus efectos, y la violencia activa, en la que son los medios los que provocan la violencia, la ejercen o la fabrican en sus estudios y eventos mediáticos, de modo que redoblan su peso y sus efectos.

En los dos casos, los medios que muestran o ejercen violencia utilizan con ella su poder, su legitimación por ese poder ejercido. Se trata de un modo de imponer su presencia que es también un arma de doble filo, pues los profesionales violentos o que juegan con la violencia adquieren gran atención, pero también pierden credibilidad y prestigio social en su función.

Este segundo tipo de violencia activa incluye no solamente la violencia física, sino también la violencia psicológica. El asalto o la intimidación de los informadores a los particulares, es una forma de esta violencia. Incluye la violación de la intimidad y la ruptura de los códigos de cortesía y respeto a la persona. Incluye la provocación y confabulación para producir violencia, por ejemplo a través de la elección del tema de un debate o de los contertulios de un programa. La violencia representada se acompaña de la violencia en el modo mismo de representar.

Así nos encontramos con fenómenos como la realización de programas en los que se reúnen a una serie de caracteres conflictivos para ver cómo chocan entre sí, bajo la idea de que lo que se ofrece es la realidad de las relaciones humanas, o esos otros programas en los que se ofrece como habitual y natural conductas violentas como el insulto, la difamación o el linchamiento de víctimas.

La fabricación activa de violencia en los medios ha llegado al máximo en el género de ficción cinematográfica en el que las “snuff movies” presentan muertes reales producidas para ser filmadas, o en las grabaciones de muertes o palizas a mendigos hechas por particulares a través de móviles con cámaras para ser colgadas en Internet.

En el caso de la violencia producida por agentes externos a los medios, al comprobar este fenómeno de la escalada de violencia en los medios, la propia mente criminal se ha especializado en representaciones violentas e impactantes, y así tenemos el tremendo hecho de que los terroristas se inspiren en el cine o que realicen sus atentados y ejecuciones expresamente para ser emitidos en los medios, vistos los ejemplos que los propios medios ofrecen.

Éste ya puede considerarse un efecto terrible de la violencia creada por los medios. Si éstos no hubieran inventado el reality show o las filmaciones en directo de ejecuciones autorizadas, las ejecuciones filmadas ante los medios no se hubieran producido. Si no hubiera existido el cine de catástrofes, muchas catástrofes reales no se hubieran dado. (El mismo 11-S se inspiró en un filme de ficción basado en un relato de Stephen King).

El contagio y la imitación de la violencia, y sobre todo, la imitación de una comunicación violenta, se extienden por todas partes, recordemos el reciente caso de los escolares del Colegio Suizo de Madrid, filmando su propio acoso a un compañero.

EFECTOS CLAVE DE LA VIOLENCIA EN MEDIOS: ESCALADA, DISTORSIÓN Y ADICCIÓN

La imitación y el contagio son tremendamente graves. Pero aún lo es más la dinámica exponencial que la violencia en la comunicación impone, y que ahora vamos a explicar.

El uso de la violencia en los medios de comunicación siempre fue un recurso de atracción de interés. Su efectividad se basa en el impacto sobre la sensibilidad, que produce una atención alarmada sobre algo. El problema es que los medios, al recurrir a este sistema, necesitan impactar la sensibilidad cada vez más para producir el mismo interés o atención. Así, hoy nos parecen inocentes las fotografías de crímenes mafiosos de principios de siglo, o los relatos truculentos de “EL Caso” en los años 50. Para impactar la sensibilidad, hoy los medios tienen que ofrecer algo realmente violento y perverso.

Se trata de una huida hacia delante, que como hemos visto, debe ofrecer siempre más violencia en imágenes o relatos para producir el mismo efecto, igual que en una adicción a una sustancia como una droga o un calmante, se necesita subir la dosis para producir efecto constante. Los medios comenzaron a producir y fabricar violencia para poder impactar más la sensibilidad, y así llegaron a las aberraciones de las que hemos hablado antes.

Hay una perversión en el derecho que los medios tienen a representar y a exponer la violencia o la muerte. Se llega a diseccionar esos fenómenos en todos sus componentes, a hacerlos interactuar en directo, a repercutirlos de mil maneras, fragmentándolos, poniéndolos a cámara lenta, mostrando sus lados menos vistos y más secretos, en una especie de obscenidad de la mirada. Así, un rasgo común une los programas médicos que nos muestran operaciones de cirugía en directo o cadáveres desnudos de las guerras en los periódicos, y es la violencia en el trato de enfermedad o muerte, es decir un grado de violencia que une la indefensión y la debilidad con el poder de intromisión de los medios.

Ciertamente no hemos visto lo peor en esa carrera. Podemos esperar cualquier cosa por parte de los medios, y últimamente, en la interacción entre medios, particulares, terroristas o criminales de todo tipo.

Un efecto temible de este proceso es lo que se llama la normalización de la violencia en nuestra sociedad. Dado que vivimos un bombardeo constante de violencia activa y pasiva, psicológica y física, para los espectadores la violencia es algo natural y cotidiano. Las mismas series de ficción han convertido los guiones en guiones violentos sistemáticamente, y las relaciones de pareja, de familia, o primarias de cualquier tipo, siempre vienen teñidas de violencia.

Este efecto se conoce desde hace décadas. Incluso se sabe que un visionado constante de violencia, sea real o ficticia, conduce a una percepción muy negativa del entorno que vivimos, exagerando el aspecto violento y desaprensivo de la sociedad, y creando miedo, lo cual redunda también en reacciones agresivas, aunque sólo sean ideológicas, contra ese mundo distorsionado por la violencia mediática.

La misma información acerca de la violencia de pareja, normaliza las cifras de muertes como si se tratara de las muertes por accidentes de tráfico, también normalizadas. Se consideran los sucesos violentos como algo característico de la vida actual.

No se resalta en los medios suficientemente el hecho de que la violencia no solamente no es algo consustancial a la vida o natural, sino que se puede evitar y se puede vivir sin violencia. Hemos llegado a un punto, tal y como se representan las relaciones en las series de ficción, y tal y como se informa de la violencia real en las familias, en que se considera o se trata la violencia como algo normal. Es completamente anómalo el pensamiento de que la no-violencia es posible (…)

Lea el artículo completo en

http://www.lajarda.com/ealadro/material_para_descargar/violencia_y_distorsion.pdf

Los usuarios consumen más medios, pero pagan menos dinero por ello

Miércoles, Abril 28th, 2010

Elmundo.es | Madrid

Los editores se enfrentan a una de las épocas más difíciles en términos económicos en los medios de comunicación con un dilema: a pesar de que cada vez se consumen más, gracias a las opciones digitales, los usuarios gastan cada vez menos dinero en ellos.

En particular, los que más han sufrido el recorte de gastos de los consumidores en los últimos seis meses han sido los medios digitales, según un barómetro británico.

El consumo de medios no para de crecer. Los tradicionales han crecido de las 11 horas y 40 minutos que le dedicaba la audiencia en septiembre de 2009 a las 12 horas y 13 minutos actuales. Los digitales no andan a la zaga, y han crecido de las 6 horas y 14 minutos de consumo medio por mes a las 7 horas y 18 minutos.

Sin embargo, el gasto de los usuarios por este consumo ha descendido. El estudio muestra como los usuarios gastaban 10.41 euros en los medios convencionales hace 6 meses y ahora sólo invierten 8.45. También se gasta menos dinero en medios digitales, en los que en septiembre de 2009 se gastaban 2.25 euros de media al mes y ahora la cantidad no alcanza los 1.1 euros.

La conclusión más clara que se puede sacar de este estudio, publicado por el diario inglés ‘The Guardian’, es que los usuarios prefieren los medios gratuitos a los de pago. La información es muy demandada pero, para preocupación de los editores que se plantean trasladar su empresa a la opción del pago, hay una tendencia creciente entre la audiencia a dar de lado a pagar por la información.

El 21% de los encuestados asegura que no había comprado ningún periódico en marzo, cuando en septiembre no eran más del 15%. Además el número de personas que no pagó por usar un medio online subió 8 puntos, hasta el 88% y el de revistas 7, para llegar al 19%.

Otros datos que se extraen de la encuesta es que sólo el 10% de la muestra está considerando suscribirse a algún medio el próximo año. La mayoría están interesados en pagar por música (55%) y películas (45%) antes que por periódicos (31%) y televisión (30%).

Sin embargo, dos tercios de los encuestados reconocen que consumen más medios que antes debido a la facilidad de acceso a los contenidos ‘online’, aunque siguen prefiriendo los medios convencionales (43%) a los digitales (15%)

Las razones de que los usuarios ponen como motivo de acceder más a los medios ‘online’ son la facilidad para entrar sólo a los contenidos que ellos quiera y la posibilidad de acceder gratis a los contenidos.

Las cadenas de TV se agarran al ‘fenómeno YouTube’

Miércoles, Marzo 10th, 2010

 En YouTube se ven 1.000 millones de vídeos diarios

Eduardo Fernández | Madrid  | elmundo.es

Hubo un día en que no estuvo ahí, al alcance de la vista; en la pantalla del ordenador, sin ir más lejos. YouTube nació hace sólo cinco años -este mes de febrero ha cumplido el lustro-, aunque por cómo ha crecido y se ha asentado entre los internautas, desprende un carácter más bien adulto. Desde luego, sus cifras son enormes. Un día como hoy se ven más de 1.000 millones de vídeos en esta plataforma. Cómo no, los canales españoles, obnubilados por tanto éxito, también se han subido a la plataforma, sin importarles la incursión en ese terreno ignoto.

El periodista Jorge Gallardo lo analiza en su libro recién publicado, o, más exactamente, recién colgado para su descarga. “Si no confío yo en la Red, quién si no”, justifica. El título de su trabajo no se anda con rodeos, La televisión tradicional quiere gobernar internet, un volumen on line sobre las particularidades del fenómeno YouTube en este país.

Una de sus primeras conclusiones denota que esta ventana al mundo se queda a menudo en una panorámica del patio de vecinos. “Ocho de los 10 vídeos más vistos, el 81%, pertenecen a televisiones españolas”, explica Gallardo, que se sirve del término glocal (lo global hecho local) para etiquetar estas conductas patrias influidas por “la barrera idiomática”.

Algunos datos del repaso que hizo Gallardo a la web en 2007 y 2008 evidencian que la cifra de internautas puede llegar a aproximarse a la de espectadores. Es el caso de un vídeo de la muerte súbita del futbolista Antonio Puerta, aparecido en un informativo de La Sexta. Alcanzó las 428.000 visitas en sólo una semana. Considerando que el propio partido fue seguido por 1.564.000 personas, un único vídeo de YouTube consiguió el 27% de la audiencia del partido por televisión.

Si bien según este libro los 25 vídeos más vistos de todos los lunes corresponden a encuentros de fútbol, la fuerza on line no se reduce al deporte de la pelota. Un fragmento de ‘Dónde estás corazón’ -’DEC’ para los iniciados-, en el que se mostraba a Leticia Sabater y su pareja en la playa, logró, con 642.000 visitas, el 16,4% de la audiencia de esa edición del programa de Antena 3.

Con esas cifras a la vista, el camino de las cadenas se bifurca. “Telecinco es la única que se ha enfrentado de plano a YouTube, incluso legalmente. Mientras, TVE, Antena 3, Cuatro y La Sexta se han aliado con el líder, en una estrategia de sumisión. Sin embargo, su objetivo es el mismo: liquidar al líder. De este modo, aumentan su influencia, pero siempre bajo las reglas de Google”, asevera Gallardo, periodista y docente en la Universidad San Jorge de Zaragoza.

De hecho, YouTube, que pertenece a ese coloso de las búsquedas en internet desde el año 2006, continúa alojando vídeos de Telecinco, que se ve obligado a pedir que se retiren cada vez que los localiza, una engorrosa postura casi insólita en el ámbito internacional -sí fue adoptada por la major Viacom, que controla, entre otros canales, los de la MTV-.

El resto de cadenas españolas tienen por contra un canal propio en esa web, pese a que, cuenta Gallardo, “apenas perciban dinero por estos acuerdos”. “Antena 3 invierte mucho tiempo y dinero en colgar los capítulos de ‘El Internado’ en su canal particular en YouTube, pero no le queda más remedio. Tiene que estar ahí”, asegura.

El porqué de ese cambio de pantalla tiene, según este autor, un claro fundamento que asusta: “La televisión sabe que tiene los días contados y que el modelo de negocio va a cambiar a medio plazo. Incluso el sistema TDT ya ha caducado, ya que no tiene el canal de retorno que sí ofrecen los televisores con internet”.

Internet acaparará el 15% de la publicidad a finales de 2011

Martes, Febrero 16th, 2010

 

Informe ‘2010 Deloitte TMT Predictions’

Internet acaparará el 15% de la publicidad a finales de 2011

Europa Press | Madrid

Internet tendrá un 15 por ciento de la cuota del mercado publicitario a finales de 2011, tras experimentar un aumento del 2 por ciento en 2010, según previsiones de analistas recogidas en el informe ‘2010 Deloitte TMT Predictions’ realizado por la consultora.

La publicidad ‘on line’ dispone actualmente de un 10% del mercado, por detrás de otros medios como la televisión o la prensa, sin embargo, y a pesar de la crisis que está afectando duramente a todo el sector, la tendencia a anunciarse en la Red se encuentra en “continuo crecimiento”.

Así, aunque la publicidad ‘on line’ ha disminuido un 5%, Deloitte señala que esa reducción es “inferior a las caídas del resto de medios”, lo que ha permitido que la cuota de mercado del medio digital aumente. Además, los malos datos se circunscriben a las bajadas “que han sufrido por ejemplo los banners”, mientras que áreas como búsquedas y vídeo han tenido “notables incrementos” (del 7% en el caso de búsquedas).

Agencias de publicidad, centrales de medios y anunciantes encuestados por Deloitte opinan que la publicidad ‘on line’ “ofrece una mayor rendimiento a la inversión” y que el avance registrado en la publicidad ‘on line’ en los últimos cinco años “se acelerará en los cinco próximos”. Concretamente, los mayores incrementos se esperan en las áreas de búsquedas, enlaces, redes sociales.

Para Deloitte, los medios tradicionales más afectados por este ‘éxito’ de la publicidad ‘on line’ serán los periódicos y las revistas, seguidos de la radio y los anuncios que se colocan en el exterior. Frente a estos medios, la publicidad que se cuelga en internet tiene la ventaja de que permite medir la eficacia de la inversión realizada por el anunciante.