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Periodismo de refrito y composición

Martes, Mayo 4th, 2010

Internet ha cambiado la relación de los lectores con el diario: son muy sensibles a los plagios y consideran sospechosos los textos elaborados a partir de otros artículos

EL PAIS, ESPAÑA/ MILAGROS PÉREZ OLIVA 02/05/2010

Internet no sólo está cambiando los tiempos y los modos del periodismo. Está cambiando la forma de trabajar de los periodistas y hasta la relación que los lectores tienen con el diario. Desde que las redacciones se han convertido en una fuente permanente de noticias en la edición digital, la presión de la competencia se ha exacerbado y sus consecuencias van más allá del perímetro redaccional. Internet ha cambiado los parámetros de valoración de las noticias. Lo próximo ya no es un valor tan importante y lo importante ha pasado a ser algo muy relativo, que puede ser fácilmente desplazado por lo impactante. El contexto es lo que importa, y ese contexto cambia constantemente. La noticia puede saltar en cualquier comento y en cualquier lugar del mundo, de modo que todos observan a todos y no hay exclusiva que dure más de diez minutos, el tiempo que tarda en ser reproducida.

Pero Internet también está cambiando a los lectores. Son más susceptibles y su escrutinio tiende ahora a ser más severo, entre otras cosas porque la Red les proporciona herramientas de comparación que antes no tenían. Ahora pueden examinar, indagar y comprobar fácilmente el trabajo de los periodistas. Y sacar sus propias conclusiones. Alberto Galarón me escribía el martes en tono conminatorio: “En todas las ediciones digitales es noticia que un joven antifascista le ha pegado una paliza a otro joven, del que dice que es un fascista, y le ha pegado precisamente por esa razón. Existe hasta un vídeo grabado. Pero para su periódico, esa noticia no existe. Me siento estafado”. Se refería a una agresión grabada en el metro de Madrid. El lector concluía que no habíamos dado esa noticia porque el agresor era un joven antifascista. “¿Cuántas noticias me han ocultado estos años sin Internet porque no encajaban en su visión de las cosas?”, preguntaba.

El lector se equivocaba. No había razones ideológicas. EL PAÍS podía haber incluido el vídeo en su web al mismo tiempo que todos los demás. Lo distribuía la agencia Europa Press por 300 euros. Pero la redacción tuvo un interesante debate al respecto: ¿era realmente noticia o sólo era noticia porque existía la grabación? ¿Era importante o sólo impactante? ¿Era puro morbo o había una historia interesante que contar a los lectores?

“Con la información que nosotros habíamos podido contrastar, no estaba claro que la agresión respondiera a una motivación política, de modo que decidimos no dar el vídeo y seguir trabajando la información”, explica Borja Echevarría, subdirector al cargo de la edición digital.

En estos casos siempre es más arriesgado esperar. Lo fácil hubiera sido no hacerse preguntas y colgarlo porque en ese momento el vídeo operaba ya como un poderoso anzuelo en las ediciones digitales de la competencia. Era uno de esos temas impactantes capaces de generar mucho tráfico. Los lectores han de saber que ese tráfico se contabiliza luego en los registros de audiencia y que de esos registros depende el flujo de publicidad y sus tarifas. El rigor exigía, sin embargo, esperar. Finalmente, había una pequeña historia que explicar, y era triste: la de dos jóvenes de ideología contrapuesta que quedan para zurrarse. El vídeo se colgó, pero es un buen ejemplo de cómo la competencia no sólo presiona sobre los periodistas, sino que influye también en los lectores. Ellos también navegan por Internet, de modo que pueden comparar y hasta rastrear en los antecedentes de nuestro trabajo.Recibo con cierta frecuencia cartas de lectores sobre artículos o reportajes que consideran un flagrante plagio de otros publicados con anterioridad en otros medios, generalmente extranjeros. Examinados los casos, no he encontrado plagio, y así se lo he hecho saber, pero la insistencia en este tipo de quejas me ha llevado a observar con un poco más de detenimiento esta cuestión. Y lo que he encontrado es algo que parece molestar a los lectores tanto como el plagio, aunque no lo sea: lo que podríamos llamar periodismo de refrito y composición. Son artículos “tan inspirados” en otros, que parecen copiados.

He de decirles que este periodismo no se ejerce con la complacencia de sus autores. Al contrario, ellos son muchas veces las primeras víctimas de una presión a la que no pueden sustraerse fácilmente porque la mayoría de los aludidos son colaboradores. Les cuento el último caso. El correo que me envió demostraba que Rodrigo Calvo de Nó había hecho una investigación exhaustiva. Había encontrado primero “semejanzas flagrantes” en un artículo titulado “Michael Caine, conservador; J. K.Rowling, laborista”, en el que se explicaban las preferencias políticas de los famosos británicos. “Al leerlo me ha resultado extrañamente familiar. Se debe a que un artículo muy semejante figura en el sitio web de la BBC desde hace seis días”. He examinado los dos artículos, y efectivamente hay coincidencias, pero no más de las que podríamos encontrar con otras noticias publicadas en otros medios sobre el mismo tema. La autora asegura que no ha copiado. De hecho, no lo necesitaba. Ella sigue regularmente a estos personajes, los conoce bien y ha publicado incluso entrevistas a algunos de ellos.

El mismo lector señala otra coincidencia. Se trata de un artículo titulado La inteligencia es el nuevo negro y el lector observa sospechosas coincidencias con otro publicado antes en el diario Times con el título Why brainy is suddenly chic. Ambos se refieren a un nuevo centro, The School of Life, abierto en Bloomsbury (Londres) para ayudar a afrontar los malestares de la vida. En este caso, aunque muy diferente, el texto sí estuvo “inspirado” en el artículo del Times y constituye un ejemplo de periodismo realizado bajo presión. El encargo se hizo, según su autora, un viernes, cuando la escuela estaba ya cerrada, y debía publicarse el fin de semana, de modo que la pieza tuvo que elaborarse a partir de lo ya publicado y de la información que figuraba en la página web del centro.

En casos como este, mi consejo es claro: aun cuando el redactado sea diferente y se haya aportado material nuevo, si el tema se inspira en otro artículo y utiliza elementos del mismo, hay que citarlo. No es ningún deshonor. Mucho peor es la sospecha de plagio. Los lectores consideran que tienen un contrato con el diario y esperan no sólo noticias veraces y honestas; muchos esperan también textos originales y de elaboración propia.

Incluso los lectores que acceden gratuitamente al diario a través de su edición digital se consideran vinculados por este contrato implícito. Remei Capdevila, por ejemplo, me escribió en octubre desde Nueva York para advertirme de que últimamente había observado “un incremento en las noticias que aparecen publicadas en EL PAÍS uno o dos días después de que se hayan publicado en The New York Times” y con contenidos sospechosamente parecidos. Citaba tres ejemplos: un artículo sobre el proyecto del arquitecto Rafael Moneo para la Universidad de Columbia, una noticia sobre los 10 alimentos que más intoxicaciones causan en Estados Unidos, y un tema sobre los gustos musicales de Obama. En el caso de la noticia sobre Moneo, la autora citaba al diario neoyorquino y añadía incluso unas declaraciones del propio arquitecto obtenidas por teléfono. No había plagio, pero a la lectora se lo había parecido.

La mayoría de los colaboradores aludidos tienen un largo historial de artículos y reportajes concienzudamente trabajados a pie de obra, con fuentes propias y enfoques personales. Un denominador común en muchos de estos casos es, sin embargo, que se trata de encargos hechos bajo la presión de la urgencia, encargos a unos colaboradores que difícilmente pueden rechazar, porque no quieren poner en riesgo la relación que tienen con el diario y porque dependen de esa fuente de ingresos, siempre precaria y ahora, con la crisis, mucho más.

Internet ha facilitado algunas cosas, pero ha complicado otras. La nueva dinámica facilita el periodismo de composición. Podríamos decir incluso que lo incentiva. Pero es responsabilidad de los jefes de la redacción cultivarlo o no. Estos ejemplos dan una idea de lo exigentes que son nuestros lectores. Quiero decirles que tratar un tema después de que lo haya hecho otro medio no es necesariamente copiar, y que sólo han de sospechar de aquellos textos en los que no se citen correctamente las fuentes. Pero la lección que extraer de estas quejas es clara: hemos de evitar el periodismo de refrito, tener mucho cuidado con el de composición y en todo caso, ser exquisitamente respetuosos con el trabajo de los demás, citando aquellos artículos cuyo contenido nos parezca interesante reproducir.

Los usuarios consumen más medios, pero pagan menos dinero por ello

Miércoles, Abril 28th, 2010

Elmundo.es | Madrid

Los editores se enfrentan a una de las épocas más difíciles en términos económicos en los medios de comunicación con un dilema: a pesar de que cada vez se consumen más, gracias a las opciones digitales, los usuarios gastan cada vez menos dinero en ellos.

En particular, los que más han sufrido el recorte de gastos de los consumidores en los últimos seis meses han sido los medios digitales, según un barómetro británico.

El consumo de medios no para de crecer. Los tradicionales han crecido de las 11 horas y 40 minutos que le dedicaba la audiencia en septiembre de 2009 a las 12 horas y 13 minutos actuales. Los digitales no andan a la zaga, y han crecido de las 6 horas y 14 minutos de consumo medio por mes a las 7 horas y 18 minutos.

Sin embargo, el gasto de los usuarios por este consumo ha descendido. El estudio muestra como los usuarios gastaban 10.41 euros en los medios convencionales hace 6 meses y ahora sólo invierten 8.45. También se gasta menos dinero en medios digitales, en los que en septiembre de 2009 se gastaban 2.25 euros de media al mes y ahora la cantidad no alcanza los 1.1 euros.

La conclusión más clara que se puede sacar de este estudio, publicado por el diario inglés ‘The Guardian’, es que los usuarios prefieren los medios gratuitos a los de pago. La información es muy demandada pero, para preocupación de los editores que se plantean trasladar su empresa a la opción del pago, hay una tendencia creciente entre la audiencia a dar de lado a pagar por la información.

El 21% de los encuestados asegura que no había comprado ningún periódico en marzo, cuando en septiembre no eran más del 15%. Además el número de personas que no pagó por usar un medio online subió 8 puntos, hasta el 88% y el de revistas 7, para llegar al 19%.

Otros datos que se extraen de la encuesta es que sólo el 10% de la muestra está considerando suscribirse a algún medio el próximo año. La mayoría están interesados en pagar por música (55%) y películas (45%) antes que por periódicos (31%) y televisión (30%).

Sin embargo, dos tercios de los encuestados reconocen que consumen más medios que antes debido a la facilidad de acceso a los contenidos ‘online’, aunque siguen prefiriendo los medios convencionales (43%) a los digitales (15%)

Las razones de que los usuarios ponen como motivo de acceder más a los medios ‘online’ son la facilidad para entrar sólo a los contenidos que ellos quiera y la posibilidad de acceder gratis a los contenidos.

Reputación corporativa: Comunicando actitudes

Miércoles, Abril 28th, 2010

por Ramón Prats 

La innovación de las empresas es una de las principales fuentes de diferenciación y valor añadido, que tendrán su reflejo  en su reputación corporativa. Es por ello que debe diseñarse una comunicación estratégica que acompañe a nuestras actividades potenciando, y permitiendo transmitir, nuestras actitudes. Y esto resulta fundamental por un motivo muy sencillo: sin actitudes, no hay ideas. En estos aspectos, la comunicación estratégica tiene mucho que aportar, mediante una correcta estrategia de definición y diálogo con los stakeholders. Para ello, debe formar parte del diseño de la estrategia general, poniéndose al servicio de los objetivos globales, y actuando como mecanismo conector entre todos los niveles de la actividad.

La comunicación debe determinar sus funciones respecto a unos públicos objetivo, tanto internos como externos, que desarrollarán determinadas actitudes frente a los mensajes recibidos. Según la teoría funcionalista de las actitudes de Daniel Katz, destacado psicólogo social, éstas son determinadas por las funciones que cumplen para los otros, reforzándolas cuando son útiles para alcanzar sus objetivos o para dar respuesta a sus necesidades. Si consideramos estos aspectos, podemos establecer ciertos paralelismos entre las funciones de las actitudes de las personas, y las que las organizaciones desarrollan a lo largo de su ciclo vital.

 En primer lugar, las empresas buscan obtener beneficios y evitar las pérdidas, alineando su actividad con el yo simbólico que las define, una construcción compartida y coherente con la misión, la visión y los valores que marcan su naturaleza y definen su cultura. Del mismo modo, promueven las actitudes que favorezcan su  conservación, intentando evitar las incoherencias o los aspectos que consideran inaceptables con la naturaleza de sus actividades. En tercer lugar, buscan los modos óptimos para poder expresar de forma positiva sus valores centrales, que se ven reforzados interna y externamente. Y por último, intentan establecer marcos de referencia que permitan reducir la incertidumbre y otorgar sentido a los sucesos del entorno, para poder tomar las decisiones adecuadas en los distintos escenarios en los que se vean inmersas.

De forma general, podemos considerar que el cambio actitudinal se produce cuando dichas actitudes ya no pueden dar respuesta a las nuevas necesidades que se plantean, o bien a las expectativas generadas. Tanto las empresas como sus grupos de interés se hallan en un proceso de cambio permanente, de adaptación a realidades que crean de forma conjunta, retroalimentándose mutuamente y redefiniéndolas. Las actitudes son la fuente de la innovación, pensamos que no puede haber ideas sin una actitud positiva y una motivación subyacente. Del mismo modo, la innovación es un catalizador fundamental en el crecimiento de las empresas y, a nuestro parecer, una de las grandes bazas a la hora de generar actitudes, tanto proactivas para nuestras actividades, como favorables frente a ellas. Es cierto que las ideas son uno de los principales activos de los que se nutre la innovación empresarial. Pero resultaría temerario afirmar que no depende de otros factores para convertirse en algo efectivo, puesto que una idea interesante no implica necesariamente una buena oportunidad de generar un valor añadido: aquí es donde entra en juego la gestión, el saber qué hacer con el material ‘bruto’, apoyada en una bien definida estrategia de comunicación que lo impulse tanto hacia dentro como hacia fuera de la empresa, y que debe acompañar la generación de sinergias.

La reputación corporativa es el conjunto de percepciones que tienen sobre una organización sus grupos de interés, tanto internos como externos, constituyendo un elemento fundamental en el rumbo de sus actividades y en su posicionamiento de marca. Las acciones desarrolladas a lo largo de su historia, y el valor aportado a los mencionados stakeholders, determinarán la reputación. El trabajo de la comunicación en este aspecto es el de participar en la gestión de la realidad de la compañía, y trabajar para conseguir que se perciba dicha gestión; por descontado, las actitudes que consigamos fomentar son los pilares fundamentales sobre los que asentar la reputación. Por tanto, tras las decisiones de corte estratégico debe existir un de diálogo con los stakeholders de la compañía, y un buen alineamiento con la naturaleza de sus actividades.

¿Denunciar o comunicar el riesgo?

Domingo, Abril 25th, 2010
“Tribuna”, El País – España/ Anna Garcia Hom/ 24 – 04 – 2010

 

 Las actitudes de la ciudadanía hacia algunos riesgos en áreas diversas (seguridad aérea, salud, medio ambiente, seguridad informática, seguridad alimentaria, etc.) están influenciadas, al menos, por dos elementos: por un lado, la confianza hacia aquellas instituciones que los gestionan y regulan, y, por otro, por la información que estas instituciones facilitan. Casos como la reciente nube de cenizas volcánicas, la gripe A, el emplazamiento para el almacén de los residuos radiactivos, la seguridad en Internet, o los organismos genéticamente modificados, son muestra de ello.

En este escenario de claras controversias sociales los expertos y los responsables políticos ven frustradas sus expectativas de comunicar los riesgos de una manera eficiente. Para poder superar estas frustraciones y abordar adecuadamente la problemática asociada a la comunicación de riesgos (que si no se resuelve bien desata el fenómeno que se ha dado en llamar alarma social) habría que considerar primero algunas cuestiones relativas a las distintas concepciones del riesgo, a las dificultades para el uso de la terminología científica y, finalmente, a las fuentes, medios y momentos de la comunicación.

Sin embargo, existen dos factores muy determinantes entre los diversos elementos de la gobernanza y la comunicación del riesgo en contextos de incertidumbre científica: el papel de los expertos y la eficacia de la comunicación. Gran parte de la tarea de elaboración de conocimiento en gestión del riesgo recae en técnicos que desempeñan un papel crucial en la producción de datos, en la realización de cálculos, en la toma de decisiones y en el diseño de las estrategias de implementación de las políticas de riesgo. Siendo pues que la confianza del público se basa también en el papel de los expertos, éste debe tener, entre otros, el objetivo de describir los márgenes técnicos de la gestión del riesgo. Los técnicos, además, más allá de definir problemas y generar datos, deben estar comprometidos en el proceso de evaluación del riesgo que es, en muchos casos, un proceso incierto e incompleto, que juega además un papel central en las controversias que, a posteriori, se generan en torno a la naturaleza de dichos riesgos. Estas evaluaciones adquieren aún más relevancia cuando, en primer lugar, el estatus de los riesgos -recuérdese el caso de la gripe A- se sitúa en un contexto de incertidumbre y cuando, en segundo lugar, los científicos son los principales responsables de definir el desarrollo tecnológico, y la naturaleza de su cobertura mediática.

Una comunicación eficaz de los riesgos requiere algo más que la simple comprensión de los mismos en su contexto y proceso de evaluación y gestión. Para ello, es necesaria también una transmisión de información pertinente y clara, al público y a otras partes interesadas, mediante el uso de una terminología simple y no ambivalente. Esto es, que no dé lugar a confusiones como las habidas en relación al uso de los términos “pandemia/epidemia”, “transgénicos” o “cementerio nuclear”, expresiones que son usadas con frecuencia inadecuada o falsamente, cuando no esperpénticamente al asociar -como hace unos días el presidente de Bolivia- calvicie con transgénicos.

Comunicar el riesgo implica también cuestiones de responsabilidad social y de legitimidad política. ¿Qué información debe ser transmitida al público? ¿Qué grado o nivel de certidumbre es esperable y/o deseable antes de comunicar un riesgo? ¿Qué límites gubernamentales son los convenientes en el control y la comunicación de información sobre los riesgos? La evaluación, la gestión y la comunicación del riesgo comprometen, más allá de la simple transmisión de información, una extensa variedad de actores: los científicos, los profesionales de los distintos campos de riesgo, los activistas, los juristas, las agencias reguladoras, los periodistas, etc. Las apuestas económicas de estos agentes, su ideología profesional, su responsabilidad, sus creencias políticas e incluso religiosas, etc., pueden influir en sus percepciones sobre las tecnologías, la interpretación de la evidencia y su visión sobre las mejores formas de comunicar los riesgos. La comunicación no puede ser reactiva a los hechos sucedidos, sino que debe ser proactiva a los fenómenos, siendo además necesaria la intervención e interacción de las partes interesadas, y la comprobación de que dicha comunicación se recibe y se comprende adecuadamente.

En este sentido, el riesgo es una parte del proceso de construcción social. Su análisis, evaluación y gestión son productos de este mismo proceso, y en cierta manera la interpretación. Por tanto, la comunicación de los datos puede ser variable dependiendo del punto de vista. Si admitimos que la subjetividad de la percepción de los hechos sociales no excluye la objetividad científica a la hora de observarlos, y admitiendo también que la ciencia se basa en unos parámetros empíricamente contrastables, entonces deberemos admitir que lo discutible no son los datos sino su interpretación. En este sentido, la comunicación no puede convertirse en el rehén de algunos actores sociales (ya sean políticos, plataformas, o grupos de poder) sino en una práctica responsable de la gobernanza del riesgo: comunicar riesgos no es ni mucho menos denunciarlos y, menos aún, enjuiciarlos como hacen algunos observadores.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Denunciar/comunicar/riesgo/elpepiopi/20100424elpepiopi_5/Tes?print=1

El Gran Cortafuegos chino puede haber ‘infectado’ Internet

Martes, Abril 6th, 2010

EL PAÍS.com – Sociedad

Internautas de Chile y California son redirigidos a sitios chinos cuando quieren acceder a páginas de YouTube o Twitter

Internautas de Chile y California topan con un misterio en su navegación. Cuando quieren acudir a sitios tan populares como Twitter, Facebook o YouTube, la petición termina en un servidor chino que no devuelve la página solicitada. Un responsable del sistema de dominios chileno ha publicado un correo en el que relata el fenómeno y pide ayuda en la investigación de sus causas. Un servidor raíz de Internet que opera en Suecia ha redirigido peticiones de páginas a servidores chinos situados tras el Gran Cortafuegos que las autoridades de aquel país tienen instalado para censurar los accesos a la Red. El resultado es que el internauta que pretende ir a una determinada página se encuentra con el acceso bloqueado.

Este extraño fenómeno no tiene nada que ver con el problema técnico padecido por Google.com esta semana que, en algunos casos, ofrecía páginas en otros idiomas que el solicitado por el internauta. La compañía lo atribuyó a un fallo interno.

La hipótesis extendida entre los expertos para explicar el problema es que algunos servidores situados fuera de China han sido contagiados y redirigen a servidores chinos que modifican las peticiones de acceso de los internautas de aquel país para que no puedan consultar sitios .com bloqueados por el Gran Cortafuegos.

Un representante del centro que gestiona las redes en China ha negado que su país estuviera interceptando el tráfico en Internet. No faltan expertos que sospechan que el reciente conflicto entre Google y China podría estar en el origen político de este problema, pero no existe datos sobre la intervención el Gobierno chino en este conflicto, por ahora, técnico. ArsTechnica recuerda que China aplica el redireccionamiento con propósitos censores desde 2002.

Por otra parte, y sin relación con este misterio, las páginas europeas de la Wikipedia y YouTube.com estuvieron inaccesibles un par de horas el miércoles. Wikipedia lo ha explicado por un problema de sobrecarga de sus servidores europeos. YouTube no ha dado explicación del problema.

El poder del facebook frente a la tradición del césped

Martes, Abril 6th, 2010

 

REBECA YANKE

Suplemento Campus, número 573, Diario “El Mundo”

3 de Marzo de 2010

Dos años ha necesitado un estudiante de la Universidad de Harvard para obligar a la universidad, como concepto, a redefinirse por completo. Fue un estudiante estadounidense, Mark Zuckerberg, quien creó la plataforma social en la que ya nadie se plantea no estar. Pero en Facebook no sólo están presentes los estudiantes, sino también los centros de formación, que se han visto obligados a correr para ponerse a la altura de unos consumidores, los alumnos, que van muy por delante del lugar donde se están formando, precisamente, para el futuro.

Los universitarios son nativos digitales, y los centros formativos han tenido que aprender a serlo para responder a una demanda creciente que les exige y empuja: que la información y las formas de contacto fluyan a través de las herramientas que ofrece internet, especialmente las redes sociales. Facebook, Tuenti, Twitter, Xing, Linkedin, pero también Flickr, Youtube, Spotify y Skype. En todo esto, las escuelas de negocio van por delante.

Tanto es así que la revolución de las redes sociales incluso ha provocado la irrupción de un nuevo perfil laboral, el ‘community manager’, un profesional que aúna las labores propias de un relaciones públicas con las de un agitador social y generador de contenidos a través de internet.

Héctor Martínez, secretario general de la Asociación Española de Escuelas de Negocios (AEEN) reconoce que «un poquito ‘freaky’ tiene que ser», pero también apunta que ha de tener «una formación precisa, una posición dentro de la jerarquía de su empresa y mucho carisma». «Estamos ante esa necesidad, un nuevo perfil que no existe en las organizaciones y que tendrá la responsabilidad de situar al cliente y escuchar lo que quiere, y lo que se dice de él», explica.

El vértigo por el éxito en el lugar más veloz del mundo, la entelequia o telaraña virtual, provoca pensamiento, pero da poco tiempo para pensar. El próximo mes de abril la AEEN pone en marcha un curso de ‘community manager’ «para situar a la gente en las redes y estrategias de las escuelas de negocios», amplía Martínez.

Por su aplicación empresarial las redes sociales encajan con una generación de jóvenes (’Net Generation’) que quiere alcanzar el éxito y conoce las herramientas a su alcance. Sin embargo su desarrollo vertiginoso también se relaciona con su vertiente social y cultural. La socialización intensa es, de hecho, propia de la juventud, pero el nuevo paradigma plantea la duda de si la nueva mecánica conseguirá superar al tradicional cara a cara.

La mecánica de la red social no es en realidad tan novedosa como parece ahora. Los primeros trabajos de Stanley Milgram, Ithiel de Sola Pool y Manfred Kochen, ideólogos de lo que después se llamó ‘Teoría de los seis grados de separación’, pertenecen a la década de los 60, aunque no se publicaran hasta casi los 80. En su estudio ‘Contacts and influences’ se anunciaban la teoría y los experimentos sobre la problemática del ‘mundo pequeño’, y se abordaban discusiones sobre las redes sociales, sus estructuras y procesos.

Sus conclusiones apostaban por una sociedad mundial reconvertida en red social que presentaba, a la postre, una estructura de ‘mundo pequeño’, es decir, tejida de conexiones más cortas de lo que se pueda imaginar en un principio. Poco más de medio siglo después, cuando Facebook se instauró entre los ciudadanos, fue precisamente este experimento una de las primeras aplicaciones en las que pudieron adentrarse los usuarios. Para jugar.

Se trata de un fenómeno seductor que fomenta la imaginación, tanto de literatos como de científicos. No extraña que los progresos de ’software’ social hayan seguido el mismo camino; una carrera por rentabilizar el potencial de los vínculos personales. De forma natural, el uso instrumental de la interacción humana se acomoda a la forma biológica de la relación social. Si existe un segmento social intenso es la juventud, y es en ella donde más incide este proceso.

Según José Luis Molina, profesor del departamento de Antropología Social y Cultural de la Universidad Autónoma de Barcelona, «la socialización intensa con colegas es propia de la cultura juvenil, y Facebook lo facilita». En su opinión, «las redes de los jóvenes están abiertas, pues se encuentran en la fase de creación de contactos, a diferencia de las personas más establecidas, no tan interesadas en dedicar su tiempo o atención a nuevos contactos».

En el último estudio de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), cuyos datos se extraen de la encuesta ‘Navegantes en la red’ y que se presentó la semana pasada, se revela que el 71.3% de los usuarios de internet en España están registrados en alguna red social, lo que supone 20.5 puntos más que hace un año. Facebook y Tuenti son las más populares, la primera con el 61,7% de individuos inscritos y la segunda con el 20,8%. Sin embargo, los detalles del uso de Facebook y Tuenti desvelan que todavía no son el nuevo paradigma de una red de contactos aplicada al mundo laboral. Las relaciones personales aparecen como el uso principal (79,3%), seguido de compartir aficiones (27%) y, finalmente, las relaciones laborales, con un 23,6%.

Para Héctor Martínez, secretario general de la Asociación Española de Escuelas de Negocios (AEEN), el reto consiste en asumir «que se está en el punto álgido de la red social». Pero reconoce que el uso generalizado de estos foros «no debería sustituir el ‘networking’ personal». «Deben ser complementarios y, además, normalmente conocerse en persona suele ser el siguiente paso. Hay que tener en cuenta que la cobertura se amplifica», reflexiona.

Y el análisis que lleva a cabo pasa por aceptar una terminología hasta hace poco desconocida en España, y no sólo por anglófona. Las relaciones personales, antaño prolegómeno de una futura red de contactos que comenzaba en la universidad y, con el paso del tiempo, podía converger en mejoras sociales y laborales para los alumnos, ha pasado a llamarse, con asombrosa naturalidad, ‘networking’ personal. Pero no hay una regla universal que permita que la confianza se alargue de conocido en conocido, y la acumulación de contactos carece de sentido como fin en sí misma. Para Francisco Blanco, vicerrector de Información y Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos (que está presente en Facebook, Tuenti, Twitter, Youtube, Vimeo, Ivoox y un largo etcétera), el uso enfervorizado de las redes sociales por parte de los estudiantes y las universidades provoca que «ahora haya más contactos, pero también más superficiales» «Antes se tenían relaciones más profundas, pero tenías menos», analiza.

Desde las escuelas de negocios se matiza que la discusión no existe, que no se puede dudar a este respecto, y que las redes sociales no se pueden excluir ni de la formación de los estudiantes ni del márketing que deben desarrollar las universidades ni de la formación de contactos que, a la larga, puede facilitar el acceso de los alumnos al mundo laboral. «Hay que estar», afirma Martínez. «Y hay que estar como se tiene que estar», puntualiza. Se refiere al cambio de mentalidad necesario si se quiere tener éxito en las redes sociales. Se trata de conversar, y no de publicar.

Así, el Facebook de una escuela de negocios o una universidad no debería convertirse en un chorro constante de información sobre lo que se hace dentro y fuera de las aulas porque, aunque paradojico, un elemento fundamental a la hora de adentrarse en los tejidos sociales virtuales es tener en cuenta las relaciones humanas. «El objetivo es aprovechar las nuevas tecnologías para cubrir necesidades nuevas», dice Martínez. Y Molina apunta que «hay estudios que demuestran que Facebook tiene efectos positivos en el desarrollo profesional de los jóvenes. En sus inicios, Facebook estaba orientado a universitarios, por eso todos los ingredientes estaban dirigidos a que el impacto fuese positivo».

Y advierte a los estudiantes de que no hay posibilidad de escapatoria, de que el vértigo se ha impuesto. «La conclusión es que hay pocas alternativas para los jóvenes universitarios. Hay que estar, a todas y en todo», sostiene. Y en lo que respecta a la intimidad de los usuarios de redes sociales, su postura no es apocalíptica, pues cree que hay que tener más cuidado «con los datos que se publican», es decir, con la información que se ofrece día a día, que «con los datos personales», como son las direcciones postales, electrónicas, nombres y apellidos, etcétera.

Para Pablo de Castro García, coordinador del Proyecto 2.0 de la Universidad Menéndez Pelayo, «las redes sociales potencian el aprendizaje colaborativo». «Ahora los chicos van menos a clase y les importa menos lo que dice el docente, que antes guardaba el conocimiento en el cajón. Ahora el alumno puede saber por sí solo incluso más que él, explica. De Castro reconoce que «las universidades ven en las redes sociales una forma de márketing y comunicación», pero añade: «Si los alumnos saben tanto como los ponentes los espacios de discusión son aún más importantes». Además, la red social no es como tener un ‘email’. El ‘email’ se olvida, en la red social se está», concluye.

En este sentido, la Universidad Camilo José Cela ha intentado adelantarse al futuro con un informe, ‘Los adolescentes en red, estudio sobre los hábitos de los adolescentes en el uso de Internet y las redes sociales’, y averiguar así lo que se les viene encima. De él se extrae que sí existe preocupación sobre el uso de este tipo de herramientas, y mucha. Un 61.7% de los jóvenes encuestados cree que «en las redes sociales falta privacidad», mientras que a «un 77% le preocupa este hecho y un 73.1% reconoce haber hecho algo para protegerse (poner contraseñas complicadas, no subir fotos o no aceptar a gente desconocida).

Sin embargo resulta mucho más preocupante observar cuáles son las motivaciones de los futuros universitarios a la hora de adentrarse en las redes sociales. Lo hacen para «mantener contactos con amigos, saber de gente que hace tiempo que no ven, porque está de moda, porque es divertido, por que sus amigos están dentro, por conocer gente nueva…». Aunque los datos sobre el rendimiento académico aplacan el temor sobre el uso de estos foros, porque «los alumnos que han aprobado todas las materias emplean las redes sociales en mayor medida (75.6%) que los que han suspendido una o dos materias o más de dos (67.9% y 63% respectivamente).

 

 

LA COMUNICACIÓN INTERNA DE LA EMPRESA

Domingo, Marzo 21st, 2010

GerenteWeb.com

Información para los gerentes y directivos de Comunicación

La comunicación permanente entre las personas que integran el personal de una empresa es básica para el éxito de ésta. Sin comunicación no es posible ir todos en una misma dirección.

Atrás quedan tiempos en que, ignorándose este aspecto, se funcionó con frecuencia en esquemas de “ordeno y mando” exclusivamente. Pero, incluso con esta forma de dirigir, sin una buena comunicación vertical y hacia abajo no se obtendrían resultados positivos.

Hoy en día se atiende a criterios de más participación e integración de todos en la empresa. Todos vamos en el mismo barco. Se requiere un capitán, unos oficiales y una marinería.

Toda empresa, para una buena gestión, ha de funcionar con planes y objetivos a lograr. Aplicará, después, todos los recursos humanos, materiales y económicos necesarios para conseguir alcanzar esos objetivos fijados.

Por tanto, la comunicación interna es imprescindible para que todo el personal de la empresa, al nivel que sea necesario, conozca cuales son esos planes, esos objetivos a alcanzar y su grado de participación y esfuerzo en esa tarea.

Si no existe comunicación interna o ésta no es la adecuada, el personal no sabrá a donde se dirige el barco, la ruta a seguir y que se espera aporte cada cual. Esta situación, normalmente, inviabilizará los planes y oscurecerá los objetivos a alcanzar.

Es, en consecuencia, evidente que la Dirección ha de promover acciones eficaces para lograr una buena comunicación interna, vertical y horizontal, en todas las estructuras orgánicas de la empresa. Esta comunicación deberá ser bidireccional, es decir de arriba abajo y viceversa, y de unos a otros en niveles iguales.

La Dirección debe mantener canales abiertos de esa comunicación para informar, promover, estimular y dar a conocer toda clase de contenidos, relativos a sus planes, objetivos y acciones a realizar a su personal. También, debe de utilizar esos cauces o canales de comunicación para conocer, informarse, pulsar las opiniones y sugerencias de su personal.

Despreciar en la realidad esta faceta de la comunicación interna de abajo hacia
arriba en los organigramas de la empresa, es despreciar una herramienta siempre de utilidad. El personal, tiene mucho que recibir en cuanto a información y datos, pero también tiene mucho que aportar en información, opiniones y sugerencias de todo tipo.

Aunque sea válido para cualquier tipo de reunión en el marco de la gestión de una empresa, en concreto en el ámbito de la calidad y del Sistema de Gestión de la Calidad, deben ser objeto de comunicación interna bidireccional:
- la política de la calidad.
- los objetivos de la calidad establecidos.
- los requisitos de la calidad a cumplir por la empresa.
- los logros y metas alcanzados.
- los resultados obtenidos en los indicadores establecidos.

Se puede decir que es en este terreno en el que se juega la auténtica y diaria comunicación bidireccional de la empresa. Cuando esos cauces se ciegan, por cualquier causa que provoque incomunicación total o parcial, la vida de la empresa se resiente.

Tendencias TIC 2010: Una nueva generación laboral, nubes mágicas y realidades al cubo

Miércoles, Marzo 10th, 2010

 

Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (Sala de Prensa)

Reportaje:

- La fuerte irrupción de los nativos digitales en el mercado de trabajo, el asentamiento del cloud computing y la realidad aumentada marcarán el nuevo año


Comenzamos nuevo año (incluso algunos dicen que nueva década) y llega el momento de los pronósticos, igual que despedimos el anterior con resúmenes y destacados.

El 2010 nos traerá ante todo mucha nube, y no es que la meteorología vaya a ser especialmente importante en cuanto a tecnologías de la comunicación se refiere, sino a lo que todos los expertos coinciden en denominar como una de las tendencias estrellas a partir de este año: “la nube” lo invadirá todo y será una de las apuestas de las empresas de cara a optimizar la eficiencia en el trabajo y, por qué no, reducir gastos.

La conectividad es uno de los conceptos que van a definir el año en el campo del mercado de la tecnología. Televisiones con conexión a Internet; reproductores Blu-Ray con tecnología BD-Live para el hogar, que añade conexión a Internet; TV en 3D (aunque quizá se retrase a 2011 su llegada al mercado); convergencia en torno a los dispositivos de los servidores domésticos, que permite conectividad doméstica completa y sencilla entre dispositivos, además con acceso a Internet (por ejemplo, ver una película en cualquiera de los televisores de una casa); PDA domésticas, con pantalla táctil con conexión a internet, funciones de telefonía y un marco de fotos entre sus prestaciones o la explosión de los ultraportátiles son algunas de las novedades que empezarán a llegar al mercado durante este año y que poco a poco irán desbancando a otras tecnologías.

La conectividad también la encontraremos como criterio clave en la explosión de los social media, que además deben ofrecer servicio, participación abierta y de calidad, orientación y dinamización, y gestión del conocimiento, como apuntaba hace ya unos meses Tíscar Lara, Profesora de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid en un artículo en la Revista Telos.

Aunque lo que les falta a las redes sociales, como máximo exponente de los social media, es encontrar su modelo de negocio. Tras 2009, centrado en la acumulación de usuarios, llega 2010, donde se les va a intentar sacar una rentabilidad monetaria. Ya se perfila que una de las claves será la de la segmentación de la audiencia, o bien especializando los formatos o a través de extremar la individualización de la oferta. Las principales herramientas que se utilizaran serán la publicidad, los servicios premium, la tarificación a través de móvil, el retail (adquisición de merchandising de la comunidad hacia la que se siente pertenencia), las comisiones y las donaciones.

Que las redes sociales se consolidarán y finalmente serán rentables es lo que también opinan Pablo Romero y Sergio Rodríguez en su artículo en El Mundo, además de la onmipresencia de la “nube”, la consolidación del libro electrónico, la llegada de las tres dimensiones y de las aplicaciones, como definitorios de este año que comienza.

Aunque para Holly Ross, Directora ejecuiva de Nonprofit Technology Netwok (NTEN) los importante no van ser las herramientas, sino la tendencia de uso. La tecnología ha eliminado las barreras a la colaboración, se incrementará notablemente la electrónica de consumo, habrá una explosión de datos (una ingente cantidad de información) y sobre todo, habrá una fuerza de trabajo cambiante.

En cuanto a la fuerza de trabajo, será un año importante debido a la llegada a la mayoría de edad y la incipiente incursión en el mercado de trabajo de los nativos digitales. El dossier digital de Andy es una buena muestra del alcance que puede tener nuestra identidad digital en nuestra vida cotidiana. Y por supuesto, también lo tendrá en el entorno laboral.

Las TIC no sólo producirán cambios en el entorno individual, personal o profesional, sino que el propio sector empresarial y la relación de las TIC con los gobiernos sufrirá algunos cambios. Según los expertos de CSS Insight Apple dinamizará el sector de la realidad aumentada y la localización, Amazon aumentará su cuota durante este año, al menos un país europeo introducirá un impuesto de telefonía móvil, al menos dos de los grandes operadores europeos dejarán de subvencionar teléfonos… Muchos cambios.

Aunque los cambios se producirán a una velocidad que dejará obsoleto aquello que nos contaban de que la capacidad de los ordenadores crece de manera exponencial, habrá algunos a los que nos costará menos trabajo adaptarnos. Nos referimos a las tendencias en cuanto a tecnologías limpias, que se consolidarán y crecerán.

Cleantech Group ha publicado las diez tendencias a seguir en tecnologías limpias para el año que viene y algunas de las principales son la intensificación de la competitividad en las “economías limpias”, la irrupción de los coches eléctricos, la eficiencia energética propiciada principalemente por las innovaciones en software y la mayor atención que recibirán tecnologías energéticas limpias, como la geotermal y la acuacultura.

La inversión publicitaria en internet se duplica en el último trieno

Miércoles, Marzo 10th, 2010

La inversión publicitaria en internet se duplica en el último trieno

Servimedia | Madrid

La facturación publicitaria en internet se ha duplicado en España en los tres últimos años, pasando de 310,5 millones de 2006 a 654,1 millones en 2009, según el ‘Estudio de inversión en medios digitales’, realizado por el Interactive Advertising Bureau (IAB-Spain).

Pese a la recesión económica, los medios digitales elevaron sus ingresos por anuncios el año pasado un 4,9%, en contraste con la caída del 20,9% que experimentaron el conjunto de los medios (fue de un 23,1% en el caso de la televisión y un 22,1% en el caso de los diarios). Los 654,1 millones de ingresos de 2009 sitúan a la Red como tercer medio de inversión publicitaria, por detrás de televisión (2.368,4 millones) y diarios (1.174). Con esos resultados, internet se lleva ya un 11,64% del total de la tarta publicitaria.

Los enlaces patrocinados en buscadores obtuvieron una inversión de 356,41 millones de euros (54,5% del total de los medios digitales), con un crecimiento del 9,85% en relación con el año 2008. Por su parte, los formatos gráficos registraron una inversión de 297,74 millones de euros, manteniéndose estables con respecto al año precedente (-0,35% de inversión). La división de inversión en ’search’ y enlaces patrocinados no varió en 2009 frente a 2008, lo que indica una creciente confianza de los anunciantes en los formatos gráficos, según los autores del informe, en el que también ha colaborado PricewaterhouseCoopers.

Los sectores de actividad de mayor inversión en marketing en medios interactivos durante el año 2009 fueron Transportes, Viajes y Turismo (14,26% del total), Telecomunicaciones (13,29%), Automoción (11,44%), Medios de Comunicación, Enseñanza y Cultura (9,34%) y Finanzas (7,19%). Los principales anunciantes en formatos gráficos de internet correspondientes a los sectores de mayor inversión fueron Vueling, Vodafone, Peugeot, CEAC e ING.

En relación con el modelo de ‘pricing’ utilizado en la contratación publicitaria de formatos gráficos, el 65,7% del presupuesto se comercializó bajo el modelo de Coste Por Mil impresiones (CPM), frente al 21,4% en función de Resultados. Otros modelos (tiempo, posiciones fijas…) aglutinaron el 13% de la inversión. Con respecto a los formatos publicitarios gráficos utilizados, banners, botones, sellos y rascacielos acapararon el 51,44% de la inversión, Patrocinios o Secciones fijas el 8,25%, mientras que el ‘email marketing’ alcanzó el 6,8% y los Formatos flotantes y desplegables el 4,9%.

Además, el 16% de los ingresos por formatos integrados y formatos flotantes y desplegables contenían creatividades en las que se utilizaron los formatos enriquecidos o el vídeo. La publicidad en internet móvil supuso el 0,53% del total de la inversión en medios digitales en 2009, con un total de 3,48 millones de euro. Creció un 29% en la segunda mitad de 2009 con respecto al primer semestre del año (1,52 frente 1,96 millones de euros).

Otros enlaces:
Si sientes vocación por la creación o investigación lirteraria te recomendamos el Master en Escritura Creativa de la Universidad de Sevilla.

El secreto del Marketing Viral

Miércoles, Marzo 10th, 2010

Sergio Monge

Marketing Viral

www.tallerd3.com


It is the creativity, stupid, not the network! Es curioso cómo todos los comunicadores (agencias de publicidad, departamentos de marketing de las empresas…) están tremendamente preocupados por encontrar el santo grial del marketing viral.

Todos ellos intentarán venderte que tienen el auténtico secreto del marketing viral. Que dominan el medio. No les escuches. Es mentira. Porque éste es el auténtico secreto del marketing viral:

…la creatividad.

La gente está más conectada que nunca: amigos de Facebook, contactos de MSN, agenda de contactos (móvil o email), suscriptores de tu blog personal, comunidades virtuales, foros, redes sociales… La red simplemente ya EXISTE. Y nadie tiene un control absoluto sobre ella. Es más densa entre algunos colectivos y más débil entre otros. Pero hay una constante: la red está formada por PERSONAS. Y los mecanismos de acceso al cerebro humano son los mismos. Igual de complicados o simples que siempre.

Si creas un contenido intrínsecamente valioso, por gracioso, por útil, por novedoso o por lo que sea, se extenderá fácilmente por las redes que ya existen. El único requisito es que sea fácil de pasar. Un video de YouTube es fácil de pasar. Un video de alta definición con un codec super-raro no. El acento está en el contenido. Y, en saber aportar valor con él, el secreto de la viralidad.

¿Qué pueden hacer los comunicadores?

  • Incrementar la densidad de conexiones de las redes existentes. Un foro, una red social temática, una asociación… Todos ellos son mecanismos que conectan a las personas de nuevas formas (incrementan la sinergia macramental de determinadas nodos de la red). Esto NO GARANTIZA que el marketing viral funcione, sólo amplifica sus efectos cuando éste se produce (facilita que un montón de personas con un interés común estén conectadas). Los comunicadores corporativos deberían tomar parte de las comunidades relacionadas con la actividad de su empresa (y si no existen, plantearse crearlas).
  • Cultivar su red personal. Al estilo de lo que ya hacían de toda la vida los profesionales de relaciones públicas. Sólo que Facebook, los blogs y todas esas maravillosas herramientas de la web 2.0 incrementan la cantidad de gente con la que puedes tomar y mantener contacto. Puedes tener contactos de distintos países y aún así mantener cierta conexión con todos ellos. De nuevo, conocer a mucha gente no garantiza que tu mensaje se extienda pero siempre tienes un punto de partida mayor (mayores probabilidades estadísticas de obtener mayor viralidad).
  • Mimar el mesaje hasta la obsesión. El contenido, el mensaje, la acción que se quiere difundir. En su capacidad intrínseca para tocar la fibra de nuestro objetivo se encuentra la clave del éxito. ¿Qué necesitamos para que el receptor se lo cuente a todos sus amigos? La respuesta, como ya hemos dicho, está en la creatividad. En el fondo, en la forma, en el formato, en los objetivos o en lo que sea.
  • Dedicar tiempo y esfuerzo a extender un mensaje. Contarselo a sus amigos. Contarselo a los responsables de comunidades o redes que puedan estar interesadas. Contarselo a todo el mundo. De una manera clara y directa. Sin ocultar intenciones ni realizar aspavientos. Cuando el contenido es lo suficientemente interesante no te tienes que justificar por intentar que lo cuenten.

Ahora ya sabéis el secreto del marketing viral. El santo grial que andan buscando los comunicadores. El secreto es que no hay secreto. El valor proviene de lo de siempre. Creatividad humana. Shhhh… no se lo contéis a nadie.

Enlaces recomendados:
Master en Escritura Creativa