¿Por qué el Análisis Transaccional es tan útil para escribir relatos, novelas, guiones de cine o series de televisión?

En: Comunicación y Análisis Transaccional

25 May 2012

Mucha demanda de creatividad y poca oferta de calidad

Parece que la pregunta con la que titulo esta entrada parece un tanto tramposa, porque lleva ya implícita la respuesta. Por tanto, la única manera de no recibir la acusación de manipulador, es probar la afirmación que la pregunta encierra. Antes de responder, vamos a mirar a nuestro alrededor para llegar a una conclusión importante, útil, atrayente y dejo de poner más adjetivos, porque quiero ir al corazón del asunto: Quienes desean convertirse en escritores o directores de cine tienen ante ellos un mercado ilimitado en el espacio y en el tiempo.La industria editorial y la de entretenimiento difunden tantos productos que parece como si devorasen cualquier creación que salga de la mente de quienes tienen vocación de escribir.Por otra parte, cada vez encontramos a más gente se lamenta de la baja calidad de las novelas, de las películas y de muchas series de televisión. Incluso, muchos quieren convertir a la televisión en la causante de muchos cambios desfavorables de las costumbres. Sin embargo, podemos dar la vuelta al guante de esta interpretación. Lo que en realidad está pasando es que hay mucha demanda de creatividad y menos oferta de calidad.

¿Qué hacer en esta situación?


¿Nos encontramos ante un fenómeno nuevo? La Historia siempre ofrece precedentes. En los años cincuenta decayeron los grandes estudios y llegaron a un estado de postración a finales de los sesenta. Recomiendo que se hagan con un DVD titulado El chico que conquistó Hollywood. Es la historia de Robert Evans, una mente individual al que encomendaron la dirección de los Estudios Paramount cuando esta empresa ocupaba el lugar nº 8 y, en muy pocos años, puso a la Paramount a la cabeza y produjo las películas de mayor éxito: La semilla del diablo, Love Story, El Padrino, Valor de Ley, Chinatown…Evans cuenta en ese DVD la historia de su éxito. Un amigo periodista repasó cientos de guiones y los desechaba uno detrás de otro, porque no contenían ideas originales. Cuando encontraba alguna, se la pasaba a Evans, quien había desarrollado un gran sentido de la observación de lo que el público quería y de los cambios que la sociedad norteamericana estaba experimentando. Después de sus primeros éxitos, lo que Evans hizo fue entregar una idea original a un novelista, como Mario Puzo, y éste la convirtió en una novela como El padrino. Por tanto, ante una situación como la actual, en la que estamos atravesando un auténtico Viernes Santo de la imaginación, lo mejor es darnos cuenta de que las ideas originales salen de mentes individuales que, después, pueden combinar sus ideas con las de otros. Es como cuando se habla de interdisciplinaridad. Sí, muy bien, pero este polisílabo tiene sentido si antes hay disciplinas.

Lo importante de esta historia es que había una mente individual que estaba convencido de que lo más importante en el cine es el guión. Y había otra mente individual que se daba cuenta de qué querían ver millones de personas. Es decir, quien se ponga ante una página en blanco o ante una pantalla de televisión, ha de estar convencido de que puede crear relatos que pueden llegar a gustar, porque responden a necesidades de millones de personas. Sin esa confianza, poco puede hacer. Si se deja llevar por los desanimadores, por el ambiente, no llegará muy lejos. Sin embargo, si llega a repasar algunos números en papel, sólo unos pocos, de La Fiera Literaria, o si lee dos libros - La gran estafa, de Manuel García Viñó, o Estudios literarios, de Clandestino Menéndez- comprobará que en España queda casi todo por hacer en el actual panorama literario. La «crítica acompasada», que tan bien aplican estos dos autores a best-sellers españoles, es una metodología que sirve para que veamos mucho mejor la realidad.

Al principio y al final, siempre están los personajes. Y ahí entra en juego el AT.

Efectivamente, no son los únicos importantes, pero sí es impensable ponerse ante un ordenador y dispuesto a escribir, sin crear personajes con los que el público pueda identificarse o a los que rechazar, con los que reírse o con los que sufrir. Pero sin personajes, los relatos van perdiendo sentido hasta desengañar a los lectores o espectadores. Y es el punto débil de muchas novelas y películas. No puedo decir lo mismo de las series de televisión, porque sería injusto. He visto series cuyos guionistas han creado personajes consistentes. Ahora bien, ¿cuántas no consiguen atraer al público? Y si captan al principio a muchos televidentes, después se derrumban, porque no saben mantener el interés de las audiencias. Es fácil encontrar la razón fundamental que explica los fracasos: faltan personajes convincentes. Y por más diálogo apresurado que introducen, no pueden evitar el desastre.Y aquí es donde entra en juego el Análisis Transaccional. Eric Berne no sólo trató a miles de pacientes en su vida. Tenía también una gran formación literaria. No sólo los trágicos griegos y los autores latinos de comedias, también, Shakespeare y los cuentos de hadas. Quería escribir un libro sobre estos cuentos, de los que ya había escrito pensamientos muy importantes. Y precisamente porque tenía un gran sentido de la audiencia que constituían sus miles de pacientes y un gran conocimiento de la Literatura, pudo crear una Teoría de la personalidad que resulta muy útil para interpretar a los personajes y crearlos. Recomiendo que quien desee dedicarse a crear personajes, lea tres libros de Berne: Los mecanismos de la mente (traducción española de Mind in Action), que ofrece una galería de muchos personajes, de historias y de las motivaciones que explican sus conductas; Análisis Transaccional en Psicoterapia, y la última obra de Berne- ¿Qué dice usted después de decir “Hola”?. Comprobará que a su mente acuden muchas ideas creativas, y que sabe explicar racionalmente experiencias que ha tenido consigo mismo y con personas y que hasta entonces sólo tenía una explicación intuitiva. Desde hace años, he leído libros sobre cómo escribir guiones, pero no para escribirlos yo, sino para comparar lo que dicen esos libros con lo que Eric Berne explicó sobre la vida de las personas. Y el resultado es claro: Aquellos libros vienen muy bien, pero después de leer los de Berne. Sencillamente, porque son libros sobre trucos que el escritor puede emplear para suscitar y mantener el interés del público. Pero como dice el dicho popular: “Donde no hay mata, no hay patata”. Si falta un personaje bien concebido, todo lo que viene después suena a falso. Por eso, asistimos a tantas nuevas versiones o “remakes” de películas que en su tiempo tuvieron éxito gracias a sus personajes. Incluso, las nuevas versiones empeoran apreciablemente a sus originales. Al menos, los escritores de la época de Oro del cine conocían el Edipo Rey, de Sófocles, que es una obra extraordinaria, con grandes personajes y grandes recursos para revelar la información y las relaciones entre los personajes. Un estudiante de literatura creativa puede aprender más en Edipo Rey sobre cómo escribir para el cine que en la mayoría de las obras sobre guiones.

¿Y cómo escribir diálogos con el AT?

Si un estudiante con vocación de escribir tiene ya pensados unos personajes, lógicamente éstos se relacionan con diferentes fines. Y aquí sí que quiero preguntar algo muy sencillo: ¿Hay alguna teoría psicológica o comunicativa que explique las relaciones humanas como el AT? No sólo como las expuso Berne, de una manera tan extraordinaria en varios de sus libros, sino como las prolongaron sus discípulos y seguidores. Ese estudiante puede hacer una prueba: Tomar cualquier obra literaria o cinematográfica y comprobar que puede identificar las relaciones y juegos en que participan los personajes. Que estudie los capítulos o escenas y secuencias con el AT y con otra teoría psicológica y comunicativa. Y que, después de comparar y contrastar, saque sus conclusiones. El Departamento de Comunicación de la Universidad Camilo José Cela ofrece un Máster Universitario en Análisis Transaccional, que ha conseguido el apoyo de muchas personas que pertenecen a diversas Escuelas de Psicología, de Comunicación, de escritura creativa y de diversas profesiones. Dentro de ese Máster, hay cinco campos de aplicación: Negociación, Psicoterapia, Educación, Coaching y Literatura/Cine/Televisión. He comenzado por comentar este último campo porque me parece el más novedoso y con un mercado inmenso. No estoy afirmando que sea el más importante de los cinco, como creo que nadie tiene una afición especial a un dedo de su propia mano. Lo que sí parece probable, por no decir bastante probable, es que quien se inscriba en este Máster Universitario y escoja ese campo de aplicación, encontrará un gran panorama profesional al que aplicar sus ideas creativas. Y que podrá vivir de ellas y con una satisfacción muy notable, porque estará haciendo lo que quiere en su vida.

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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