Necesitamos más oportunidades para los jóvenes en las oposiciones

En: Comunicación Política

1 Ago 2012

Sí, ya sé que, en medio de toda la crisis que estamos atravesando, y en una situación donde prácticamente no hay ofertas de empleo público, lo que yo voy a proponer es como hacer toreo de salón. Pues lo que sí voy a hacer es un ejercicio de comunicación política. Es decir, voy a defender que haya muchas más opciones para los jóvenes licenciados y licenciadas. Y, para que haya una buena comunicación política, he de ofrecer buenos argumentos. A eso voy.
Creo que es el momento de ir preparando el clima que ahora existe alrededor de las oposiciones. Los exámenes competitivos, pues en esos consisten las oposiciones a puestos públicos, están basadas, sobre el papel, en los principios de igualdad, mérito y capacidad.Pues bien, creo que los Sindicatos y los políticos que han cedido ante sus presiones para conseguir lo que los cursis denominan “paz social”, han creado un marco donde la igualdad brilla por su ausencia.
Me explico.¿No afirma uno de los artículos de la Declaración de los Derechos Humanos que todos los hombres nacen iguales? Idealmente, sí, pero los hechos nos demuestran todos los días que los hombres y mujeres nacen profundamente desiguales. En cuanto nos preguntamos si los recién nacidos gozan de la misma igualdad de oportunidades, respondemos negativamente. Y no sólo hay desigualdades entre el Primer Mundo y el Tercero. Es que, dentro de cada uno, hay desigualdades muy grandes. Y no sólo porque unos nacen en familias mucho más ricas; es que otros demuestran, ya desde que tienen pocos años, que son mucho más inteligentes que otros.

Los Sindicatos han trabajado a fondo la desigualdad de las edades. Podrán proclamar lo que quieran sobre su pasión para defender a todos. No ha sido así. Ellos propugnan un sistema que se parece mucho al de la carrera militar. Y ya dentro de los distintos niveles de la enseñanza, hablan de “carrera docente”. ¿En qué consiste actualmente esta carrera? En que quien tiene más edad puede acumular más papeles, pero no demuestra más capacidad que muchos otros jóvenes que no pueden reunir esos papeles, quiero decir Diplomas, de esos Cursos a los que los de más edad han asistido. ¿Y por qué no los han podido reunir? Pues eso, porque son jóvenes.Es más, yo sostengo que muchos jóvenes, en la actualidad, han tenido una sola mala suerte: haber nacido tarde. Si ahora tuvieran más años, superaban, y con mucho, a otros que han llegado a un puesto fijo habiendo demostrado menos capacidad; incluso, mucha menos capacidad.

No he visto que los Sindicaos de Estudiantes hayan desarrollado un plan de comunicación política para conseguir que los responsables políticos de la enseñanza reserven un cupo, al menos, de plazas de empleo público, para los jóvenes. ¿Cómo nos va a extrañar que luego no haya ni una sola Universidad española entre las doscientas mejores del mundo? ¿Seguro que el nivel de la enseñanza en España iba a estar a la cola de Europa si a los jóvenes más capaces se les hubiera dado la oportunidad de opositar en igualdad de condiciones que los más viejos? Yo estoy convencido de que no, porque en todos los años que llevo en la enseñanza, veo que siempre hay un grupo de alumnos excelentes que pueden medirse con cualquier grupo de veteranos.
Entonces, ¿cómo puede extrañarse alguien de que se vaya formando la opinión de que los Sindicatos de la Enseñanza están para defender, sobre todo, a los que tienen más edad y más papeles? Más antigüedad, sí, pero resulta sangrante que, una y otra vez en las oposiciones, jóvenes brillantes dejen atrás frecuentemente a veteranos y viejos, dándoles un baño de conocimiento y, sin embargo, no se lleven las plazas, porque los otros tienen más antigüedad en la docencia. ¿Por qué la antigüedad tiene que ser un mérito indiscutible? Puede haber experiencia buena y experiencia mala, antigüedad buena y antigüedad mala. Esta distinción es clave en comunicación política.

Lo que estoy comprobando, cada día que pasa, es que quienes están empezando a reivindicar más oportunidades para los jóvenes licenciados son sus padres, docentes veteranos que, quizá, entraron apoyándose en las costumbres que crearon los Sindicatos de la Enseñanza. Ahora comprueban, en su propias casas, adónde lleva un sistema que muchas veces ha sido y sigue siendo tan disparatado. Háganselo ver a los Sindicatos.
Así pues, termino por donde empecé. Ahora que la crisis nos permite pensar más, les vendría muy bien a los españoles crear un clima nuevo respecto de las oposiciones. No soy un adulador de la juventud. Sencillamente, un pragmático convencido de que hay muchos jóvenes mucho mejor preparados que los veteranos y creo que los Sindicatos se están quedando en unas organizaciones retardatarias de los cambios.

Máster Comunicación Política

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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