La información en la vida cotidiana y la comunicación política

En: Comunicación Política

5 Ago 2009

Uno de los asuntos más centrales en la comunicación política es averiguar cómo los públicos se vuelven activos. Cuando los autores se han ocupado de lo que ayuda a que las personas actúen, lo han denominado de diversas maneras.  
 
Los aficionados, investigadores o profesionales de la comunicación política deberían conocer la «información movilizadora», que acuñó James B. Lemert  para denominar

 «cualquier información que favorece la acción de las personas que la quieren o información que permite a la gente actuar desde esas actitudes que ya tienen. Si usted mantiene actitudes en oposición a las de otra persona, y si tiene IM relevante, y él o ella no, usted probablemente será políticamente más efectivo».

Marshel D. Rossow y Sharon Dunwoody prefirieron llamar información facilitadora (enabling) a lo que Lemert y sus colaboradores llamaban movilizadora. ¿Por qué? Porque al informar (los periodistas sobre la radiactividad) no intentaban incitar a la acción o movilizar, sino aclarar el asunto y ayudarles a actuar con esa información si estaban inclinados a hacerlo. Facilita, más que motiva la acción; desemboca en la acción sólo cuando hay una predisposición a actuar». Reconozcamos que estos dos autores hilan fino, pero no se salen del campo de la comunicación política.

 Joseph D. Keefer reconoce que su término información operacional equivale a lo que los anteriores denominaban «movilizadora» y «facilitadora». ¿Razones? No las da. Ofrece este término junto con otros dos más: Información sobre política -sobre la sustancia de un asunto: la que define y fundamenta el asunto y la que describe la información del competidor para resolver el problema; e Información política -sobre la composición, fuerza y puntos de vista de las fuerzas competidoras e información sobre los efectos probables de la acción de un legislador sobre su carrera. 

Keefer también parece establecer distinciones escolásticas, pero tampoco podemos dejar al margen sus aportaciones a la comunicación política.

El mayor problema que plantean estos investigadores es si verdaderamente está justificado que cada uno elabore la terminología por su cuenta. Creo que es un caso más de conflicto entre las presiones que las Universidades ejercen sobre los Profesores para que publiquen y se destaquen de los colegas de otros Centros y las exigencias de consolidar una buena comunicación política. Por supuesto, pierde la Teoría y ganan los intereses particulares. Pero así son las cosas y seguirán a hasta que los Profesores actúen más como investigadores que como sujetos obligados a buscarse un prestigio que, a la vez, eleve la «imagen» del Centro para el que trabajan.

 Unos años antes de que Lemert y su equipo hablasen de «información movilizadora», Rusell L. Ackoff y Fred Emery habían fundamentado muy bien los conceptos claves quew podemos utilizar en Teoría de la Comunicación, Teoría General de la Información y Comunicación Política, entre otros.

«INFORMACIÓN:Es una comunicación que produce un cambio en cualquiera de las probabilidades de elección del receptor.

 INSTRUCCIÓN: Es una comunicación que produce un cambio en las eficiencias de cualquiera de las vías de acción del receptor.   

 MOTIVACIÓN: Es una comunicación que produce un cambio en alguno de los valores relativos que el receptor concede a los posibles resultados de su elección». 

Simplemente con que Lemert hubiera tenido en cuenta estas líneas, se hubiera ahorrado algunos dolores de cabeza, se los hubiera evitado a los otros autores citados y habría contribuido a insertar su teoría dentro de una teoría sólida de la Comunicación Política. La información movilizadora, la facilitadora y la operativa son instrucción. 

Él podría haber razonado que «instrucción» era un término ya «ocupado» por la Pedagogía, como sinónimo de «enseñanza». Pero «instrucción» tiene una significación más general. No es que dejemos a un lado la enseñanza. Lo que ocurre es que la instrucción atraviesa prácticamente todos los campos de la actividad humana, sin necesidad de restringirla únicamente a la enseñanza. Aparte de que también muchos ciudadanos han «ocupado» el término «instrucción» para contraponerlo a «enseñanza». Así nos encontramos que, según una opinión cada vez más extendida, «en la Universidad se aprende lo que no da dinero». Si alguien pide que le aclaren eso, le explicarán: «En la Universidad enseñan generalidades, no cómo hay que hacer las cosas. Para aprender esto último, hay que pagar Cursos especializados, Masters, etc.». Afirmación y explicación pueden ser inexactas pero revelan una distinción subyacente: la Universidad «informa»; los cursos especializados «instruyen». Y a partir de ahí podemos ir tirando de algunas cuestiones: ¿Qué misión tiene la Universidad?, ¿El «saber cómo» sólo para quienes lo pagan…?

 LAS TRES MODALIDADES DE LA INSTRUCCIÓN EN COMUNICACIÓN POLÍTICA
 
 ¿En qué podemos concretar esa eficiencia de la instrucción? LEMERT ha concretado en tres los subtipos de información movilizadora que ofrece la prensa.

 1. Para situar. Habitualmente proporciona información sobre el tiempo y lugar para la actividad: historias «por anticipado» sobre encuentros inminentes, peticiones de ayudas de caridad, casi todas las listas de programas de Radio y TV, casi todos los cuestionarios de periódicos y adónde enviarlos, casi todos los anuncios de registro para votar y anuncios de dónde hay que votar…
 Esta información es muy importante en comunicación política y ahí es donde los expertos de los partidos demuestran su maestría. ¿Quién puede negar que la ausencia de este tipo de información puede influir decisivamente en el éxito de la comunicación política en determinadas situaciones?.

 2. Para identificar: Nombres y la suficiente información movilizadora como para permitir a las personas reconocer y/o contactar con las personas, grupos o entidades a identificadas. Ejemplos: los nombres y direcciones de los individuos; nombres y números de teléfono; nombres y posiciones en organizaciones relativamente estables, fácilmente localizables (X, Investigador sobre el asunto Y en el Departamento de I+D de la Compañía Z); descripciones físicas de personas no identificadas a las que busca la policía; nombres de marcas para los consumidores (sin demasiada información para situar), nombres de compañías (habitualmente con al menos una mínima información movilizadora para localizar).

 Agradezcamos a Lemert un hecho que no sólo podemos advertir en comunicación política sino en comunicación empresarial: A algunos directivos se les contrata por su agenda, por sus relaciones, porque saben muy bien la importancia de los contactos.

 3. Táctica. Hace disponibles modelos explícitos e implícitos de conducta: recetas, consejos para jardinería y belleza, modi operandi efectivos y no efectivos en los crímenes, y tácticas empleadas en huelgas, movimientos políticos y actividades terroristas.

 Desde luego, podemos comprobar la importancia de este tipo de información en la comunicación política si no sólo leemos los periódicos, sino que nos ponemos a reflexionar sobre su contenido.
 Muchas de las películas de la Edad de Oro del cine tenían su origen en noticias de los periódicos. A partir de ahí, los estudios de cine contaban con guionistas que sabían pensar y desarrollar un argumento, escenas, secuencias, etc. Entonces, ¿por qué no va a poder hacer lo mismo quienes quieren estudiar y dedicarse a la comunicación política?

 Hay informaciones movilizadoras que contiene los tres subtipos; otras, sólo dos o uno

 Observamos que los dos primeros subtipos tienen más puntos de contacto que con el tercero. Sólo la información táctica sería realmente instrucción. La información para situar y para identificar son información. Pienso también que dentro de los cuatro modos clásicos de la Retórica -Descripción, Narración, Exposición y Argumento- las informaciones para situar e identificar entrarían en la Descripción, mientras que la Exposición acogería la información táctica.

Máster Comunicación Política

5 Comentarios para La información en la vida cotidiana y la comunicación política

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pedro sanchez

Agosto 5th, 2009 at 11:37

caramba que artículo tan estupendo…

y además en pleno agosto…da gusto saber que hay un español trabajando en esas fechas y encima con las ideas claras…

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Francisco Javier Paniagua

Agosto 5th, 2009 at 16:17

Soy un profesor de comunicación empresarial de la Universidad de Málaga. Muy bueno el blog. Me lo añado a favoritos

Un saludo

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Luis

Agosto 12th, 2009 at 14:02

Gracias por el artículo… A todos los que queremos dedicarnos a la comunicación institucional, política y empresarial nos va a venir muy bien.

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F.Valbuena

Septiembre 3rd, 2009 at 10:24

Francisco:

Me alegra mucho que entres en el Blog. Pienso escribir mucho sobre comunicación empresarial, y espero que te resulten útiles mis modestas aportaciones

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F.Valbuena

Septiembre 3rd, 2009 at 10:27

Pedro:

Agosto puede ser un mes muy bueno para los Blogs. Y eso que yo sólo he tenido diez días de vacaciones.
Todo consiste en que te guste lo que haces

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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