Investigar a la oposición: Su importancia en la comunicación política

En: Comunicación Política

24 Ago 2010

Ya me he referido en este Blog a la «opposition research» a propósito del caso Bono. Por cierto, sigo creyendo que Bono sigue estando en una posición muy débil, hable él lo que hable, que no es poco, y muy desatinado la mayor parte de las veces. Su estrategia de comunicación política es muy deficiente, a pesar de que las apariencias indiquen lo contrario. Lo que le faltaba para rematar su faena es haber entrado en la prensa rosa con la separación de su mujer (que también admite diversas interpretaciones, nada rosas, sino político-económicas). Al PP le conviene, y mucho, que Bono siga en su puesto todo el tiempo posible, porque significa un desgaste diario para el Partido Socialista. Sin embargo, no hay que olvidar que el trabajo de desgaste lo han llevado a cabo los periodistas de dos medios de comunicación: La Gaceta y Público.

¿Por qué una entrada especial en este Blog para hablar de un libro?

Precisamente porque el libro que Stephen Marks publicó en 2007- Confesiones de un ejecutor político. Mi vida secreta de escándalo, corrupción, hipocresía y ataques sucios que deciden quién consigue ser elegido (y quién no) (Confessions of a Political Hitman. My secret life of sandal, corruption, hypocrisy and dirty attacks that decide who gets elected (and who doesn’t) – significa un aspecto novedoso en la comunicación política y puede dar mucho juego en otros campos.

Este libro es una fuente de posibles guiones de series de televisión y de películas. Quiero decir, de guiones importantes e interesantes, porque muestra con muchos casos lo que demasiadas personas piensan: Que, en comunicación política, lo negativo es lo que decide muchas elecciones. Es la Tesis que sostiene el autor, aunque también la somete a un proceso de falsación, como diría Karl Popper. Así es como podemos leer el Capítulo 9- «Prueba de que las campañas negativas conducen a la victoria electoral» ( Páginas 141-148) y el 21: «La naturaleza impredecible de investigar la oposición y de las campañas negativas» - Pp. 287-308).

¿Qué significa la «opposition research?

Ya en la introducción, Marks nos dice que el término «opposition research» - investigar a la oposición- es un eufemismo y, además, una expresión políticamente correcta. En realidad, a lo que él se dedicó durante doce años- de 1994 a 2006-, fue a destapar la suciedad de los políticos. No era un trabajo desinteresado, sino bien pagado. Y fundamentalmente, le pagaban los Republicanos, hasta que la hipocresía de éstos en cuestiones sexuales y de dinero le desengañaron y abandonó esa actividad.

¿En qué consiste «investigar a la oposición»?.  En visitar los registros de la propiedad, bibliotecas, juzgados… y encontrar pruebas negativas sobre un candidato y pasárselas al equipo de campaña del que ha contratado los servicios del «investigador» . Después, el equipo de campaña decide si filtrar esas pruebas negativas a la Prensa o utilizarlas en anuncios de ataque contra el «ethos» del contrincante electoral para destruir su credibilidad, subir en las encuestas y ganar finalmente la elección. Si tenemos en cuenta que, en la entraña misma de la comunicación política está en que no hay comunicación política neutral, sino que siempre está dirigida contra otro, este libro aporta pruebas de ese carácter agonístico de la comunicación política.

La impronta subjetiva del libro

El libro es intensamente personal, con juicios de valor tomados de la experiencia vivida. Una experiencia que le produjo grandes alegrías, cuando trabajaba para candidatos honrados, pero también frustraciones desoladoras cuando comprobaba que estaba a favor de candidatos que no merecían la confianza de los electores. Debió de experimentar vivencias olímpicas, cuando comprobaba que una elección se había decidido por el trabajo que él había realizado. Por eso, pocas veces se culpa a sí mismo de los fracasos. Son los candidatos o sus equipos quienes no ganaron las elecciones.

Marks presume de  que siempre ha tenido una buena «antena política», es decir, que sabía cuándo tenía ante él un buen candidato y qué tenía que hacer para ganar la contienda de la comunicación política. Y cómo investigar a la oposición podía quedarse en nada si el candidato no era el adecuado. Admiró siempre a Ronald Reagan y encontró muy flojo a Robert Dole. No era partidario de Clinton, pero le admiraba como candidato por su decisión en ser Presidente y por lo bien que llevó la economía. Sin embargo, también se daba cuenta de que la impopularidad de Clinton por sus escándalos sexuales llevarían al desastre al Partido Demócrata, como así fue en el año 2000.

En comunicación política, no hay ganadores seguros

Podemos aprender mucho de este libro. Sobre todo, que en comunicación política pocas cosas están decididas y que el mundo de los políticos es proteico, en continuo movimiento. Quienes logran sobrevivir, pueden dedicarse durante unos años a llevar adelante sus planes y programas, pero sabiendo siempre que cada X años, hay que volver a ganarse la confianza de los electores. Y aunque un Partido domine la Presidencia y ambas cámaras, puede perder todo ese poder en un solo año. Así les ocurrió a los demócratas y, después, a los republicanos.

Investigar a la oposición y los problemas éticos, morales y políticos que plantea

Así pues, este nuevo puesto de trabajo puede atraer a muchos que aspiren a especializarse en comunicación política, sobre todo en unos tiempos en que las televisiones están deseosas de material negativo sobre la vida de los famosos. Investigar a la oposición puede valer para apartar del camino a los políticos corruptos o que entran en la política con el único deseo de enriquecerse. También, a los presumidos que llegan a padecer mal de altura y se sienten invulnerables.

El gran inconveniente de investigar a la oposición es que desanime a muchos que podrían ser excelentes políticos, pero que tienen algún esqueleto en el armario. Que un desliz en la vida personal pueda acabar con un gran político es una posibilidad muy perjudicial. Como también, la posibilidad de que la vida política llegue a contar únicamente con personas intachables en su vida personal, que tampoco roben, pero que no tengan ni una sola idea en su cabeza. Sólo hay que comparar lo mucho que Talleyrand dejaba que desear en su vida personal, pero el gran político y diplomático que fue y lo beneficioso que resultó para Francia en el Congreso de Viena. Y lo muy perjudicial que resultó para Alemania el honorable negociador del Tratado de París, que zanjó la Primera Guerra Mundial. Sí, un hombre intachable puede ser un completo desastre para su país y para otros países más. Un buen planificador, un gran negociador son aves raras que los países no pueden permitirse perder.

Máster Comunicación Política

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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