El entorno físico de la comunicación política

En: Comunicación Política

28 Ago 2009

Según el concepto del candidato, así el entorno físico en la comunicación política

Cuando expliqué, el otro día, la segunda aparición de Felipe González en televisión, prometí ocuparme «de los muebles» . Recordemos lo que declaraba Feo en su entrevista:

«El escenario (de la segunda aparición): un salón de estar normal; elegante, pero no ostentoso; confortable, pero no lujoso. La típica residencia de la clase media. Queríamos que apareciera su casa y ésta apareció tal como es- explica Feo-, porque no había razón para cambiarla por otro escenario».

Y veamos lo que decía sobre la tercera aparición:

«Y por fin, la tercera aparición del candidato. Aquí ya no fue en su casa ni en el partido. Hubo que echar mano de un plató en un estudio. En la tercera aparición, cercana ya a la hora de la votación, Felipe ya no iba a presentarse como mitinero ni como padre de familia en jersey. Eso estaba ya subconscientemente situado en la mente de millones de espa oles. Ahora aparecía ya el Felipe-hombre-de-Estado. «Nos interesaba que apareciera así- sigue recordando Feo-. ¿Qué había que hacer? El escenario, por ejemplo, tenía que ser el adecuado para un hombre de Estado. No servía su casa, ni tampoco el despacho del partido, una sala demasiado peque a, con esos muebles de pino blanco, en exceso funcionales y humildes para hábitat de un presidente.» Feo y sus hombres buscaron entonces una mesa relativamente clásica (sin pasarse, por lo de las connotaciones), relativamente grande y oscura, y la colocaron contra una presunta ventana, tapizada adecuadamente. «Queríamos que la mesa tuviera aire serio, pero no rebuscado ni pomposo, lo que no cuadraría con la simbología de Felipe. También cuidamos exquisitamente los detalles que se veían encima de la mesa; nos preocupó, por ejemplo, que hubiera un marco de fotos. Recordará usted que la foto en el marco no se veía. Eso estaba hecho adrede. ¿De quién era la foto? ¿De Carmen Romero? ¿De sus tres hijos o de alguno de ellos? ¿De su padre? ¿De su madre? No había realmente ninguna foto ahí, pero sí el marco, para que la gente pudiera imaginar. Ese marco estaba ahí puesto- continúa Feo- y podía recibir varias interpretaciones: el amor a la familia, la afectividad, la lealtad, etc. También cuidamos de que hubiera un centro con rosas rojas en uno de los extremos de la mesa, el símbolo del partido. Y luego, detrás de la presunta ventana, una luz muy suave.»

El rápido desarrollo de la Comunicación No Verbal

Tuve un profesor de Comunicación no verbal, Randall P. Harrison, que era muy competente y simpático. Disfrutaba investigando y enseñando CNV. Sin embargo, le correspondió una gran herencia y abandonó la Universidad. No porque sintiese pasión por el dinero, sino porque no se vio a sí mismo dedicado los veinte años siguientes a la CNV. Notó que las grandes figuras- J. Ruesch y W. Kees, E. T. Hall, P. Ekman, W. Friesen y Desmond Morris, entre otros-, habían impulsado tanto la CNV que éste iba a ser un campo en el que no quedaban demasiados terrenos por investigar. El tiempo le dio la razón. Y más, si hablamos de la CNV en comunicación política.

Viniendo ya al entorno físico que preparó Feo, podemos decir que se ocupó del «lenguaje de objetos», de Ruesch y Kees: comprende todas las exhibiciones, consciente o inconscientemente intentadas, de cosas materiales, entendiendo esto de la forma más amplia posible, desde un bolígrafo hasta el ultimo grito en moda, arquitectura o automóvil. En la comunicación política, el lenguaje de objetos puede resultar decisivo, sobre todo si un estratega sabe las posibilidades de determinados objetos.

E. T. Hall acu ó el término «proxémica» o «proximística»: el conjunto de observaciones y teorías interrelacionadas con el uso que el hombre hace del espacio. Hay quienes, en comunicación política, han conseguido resultados excelentes porque comprenden muy bien qué distancia han de guardar en cada momento.

Final, pero no exclusivamente, Fred Steel prefería hablar de «competencia ambiental»: La constituyen dos factores:

a) Capacidad para ser consciente del entorno físico en el que uno vive y del impacto que causa.

b) Capacidad para utilizar o cambiar dicho entorno de forma que se ajuste a las finalidades que tenga la persona.

Distinguió seis funciones del espacio y quien las conozca y aplique a la comunicación política puede deescubrir unas posibilidades extraordinarias.

El citado Randall P. Harrison hablaba de «códigos de artefactos».

Y eso es casi todo lo que necesitamos para interpretar lo que hizo Julio Feo.

Es decir, demostró que era sensible al entorno físico y que lo cambiaba de acuerdo con el concepto que quería mostrar del candidato en cada aparición dentro de su estrategia de comunicación política. Recordemos que en la primera aparición, el entorno era un polideportivo- si la memoria no me falla, volvió a serlo en las siguientes elecciones-, y dos sillas para la entrevista de F. González con un periodista. Quería mostrarlo como competente, fiable y dinámico. En la segunda, el entorno la casa del candidato, porque quería presentarlo como persona. Y en la tercera, se convirtió en un director de cine de Hollywood, que prefiere re-crear un ambiente especial, a diferencia de los neorrealistas, que rodaban en el ambiente físico real.

 

En otra ocasión me he referido a Dan Ninmo y su modelo de los candidatos en la comunicación política. Por entonces, era un investigador que gozaba de mucho cartel, antes de caer mucho en la consideración de los estudiosos cuando escribió Subliminal Politics. Podemos decir que, para Feo, el concepto que más cuadraba a su candidato, en su rol político, era el de estadista, que aspiraba a representar el bien de todos, a la nación en su conjunto. El mejor político es el que sabe desclasarse, para formar planes y programas para todos. Y lo que hizo Feo fue lograr una eficiente comunicación política con los electores, buscando una mesa relativamente clásica, como suelen ser los muebles de los hombres de Estado. También quería presentar al candidato en su rol estilístico como persona. Y aquí volvió a repetir la misma estrategia de comunicación política que en la segunda aparición: no mostrar a la familia; aquí, mostrar el marco y ocultar la fotografía. Los conceptos que quería transmitir eran el amor a la familia, la afectividad, la lealtad, etc. Ya en el poder, quien desea transmitir la idea de estadista, preferirá viajar al extranjero en vísperas electorales, para que las cámaras de televisión transmitan a los electores su concepto, tal como lo desea.

Otro candidato preferirá aparecer como un titán, que muestra poder y maestría en todo lo que hace. Para transmitir este concepto y lograr una buena comunicación política, procurará concentrar las inauguraciones en unas fechas concretas. Y un tercero, elegirá presentarse como activista incansable. Entonces, aparecerá con públicos muy diversos y vestido con atuendos de diversas profesiones, cuando quiera conseguir que los electores capten el concepto que ellos esperan de él en la comunicación política.

 

Cuando me ocupé de resaltar la importancia de los conceptos frente a las imágenes en comunicación política, expliqué una de las cosas importantes que hizo Michael Deaver, un asesor del Presidente Reagan. He dejado para hoy contar cómo demostró competencia ambiental. Ronald Reagan comenzó su Presidencia con 70 años. Dos años después, Felipe González accedió a la Presidencia del Gobierno con 40 años. Por tanto, Reagan llevaba 32 años a González.

Michael Deaver Deaver quería transmitir los conceptos de dignidad y longevidad, que eran muy importantes en la comunicación política del Presidente que él diseñaba en sus aspectos visuales. Se encontró con que el entorno físico de las Ruedas de Prensa presidenciales no servía para transmitir adecuadamente esos conceptos. Desde Kennedy y Nixon, el presidente se colocaba de espaldas a la pared o a la chimenea del salón Este. Lo que Deaver hizo fue re-crear otro ambiente: puso al Presidente no de espaldas a la pared, sino a una galería, adornada, iluminada, con unos cuadros de marcos dorados. Un entorno apropiado a un Presidente de 70 años.

Desde luego, en comunicación política, lo importante son las ideas. Luego, un planificador puede plasmar esas ideas en imágenes muy diferentes.

 

 

 

Un ejemplo anterior a Felipe González

 

El candidato como estadista y como persona

Máster Comunicación Política

2 Comentarios para El entorno físico de la comunicación política

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pedro sanchez

Agosto 30th, 2009 at 20:53

muy bueno…

¿por qué no explica usted todo esto en un libro? No hay ninguno tan claro…

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admin

Septiembre 2nd, 2009 at 22:24

Sí, me lo han dicho ya varios amigos. Sobre todo, voy a animarme con un argumento que ellos me dan. «Si no lo publicas, siempre habrá alguien que te copie las ideas y se las apropie como suyas».
Efectivamente, tengo bastantes artículos escritos y lo que me falta es tiempo para sentarme, sistematizarlos y publicarlos.
En cuanto a lo del estilo, confieso que lo he trabajado mucho toda mi vida y no me resulta difícil escribir con diferentes grados de profundidad. Procuro atenerme siempre a las tres características de un estilo profesional: Ajuste o Precisión, Brevedad y Claridad.

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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